Tal día como hoy hace 131 años murió Isaac Peral en Berlín, Alemania, el 22 de mayo de 1895. El marino, militar y científico nacido en Cartagena es considerado uno de los grandes innovadores españoles de la historia gracias al desarrollo del primer submarino torpedero eléctrico plenamente operativo de su tiempo.
La figura de Peral sigue muy presente en la historia naval española y mundial. Su proyecto supuso una revolución tecnológica en plena carrera militar entre las grandes potencias del siglo XIX.
El joven marino que destacó desde la adolescencia
Isaac Peral y Caballero nació en Cartagena, Murcia, el 1 de junio de 1851, en el seno de una familia profundamente vinculada al ámbito militar. Tanto él como sus hermanos siguieron la carrera naval, aunque sería Isaac quien acabaría destacando por sus capacidades científicas y técnicas.
Con apenas 14 años ingresó en el Colegio Naval Militar de San Fernando el 1 de julio de 1865. Desde sus primeros años llamó la atención por sus conocimientos de aritmética, álgebra y geometría, además de materias especializadas como astronomía, construcción naval y propulsión marítima.
El 26 de diciembre de 1866 consiguió el grado de guardiamarina de segunda clase. Poco después comenzó sus primeras experiencias en el mar embarcando en la corbeta Villa de Bilbao y posteriormente en la urca Santa María, con la que viajó hasta Filipinas antes de regresar a Cádiz en 1869.
Su experiencia militar marcó sus futuras ideas
Durante la década de 1870 desempeñó distintos destinos en la Escuadra del Mediterráneo, en Cuba y en el Cantábrico. Aquellas misiones le permitieron conocer de primera mano las limitaciones de los buques de guerra tradicionales frente al avance tecnológico de otros países.
Peral observaba constantemente todo aquello relacionado con navegación, maniobras militares y nuevas tecnologías. Aprovechaba cada viaje para tomar notas y analizar posibles mejoras aplicables a futuros proyectos.
En 1877 inició el Curso de Estudios Superiores en el Observatorio Astronómico de San Fernando. Allí recibió una formación avanzada en Física, Matemáticas, Electricidad e Ingeniería Naval, conocimientos que serían decisivos para desarrollar posteriormente su gran invento.
El submarino que adelantó décadas la tecnología naval
En 1883 fue nombrado profesor de Física-Matemática en la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada. Ese destino marcaría el inicio de la etapa más importante de su vida profesional.
Isaac Peral llevaba años pensando en crear un buque capaz de navegar bajo el agua y atacar sin ser detectado. Su objetivo era encontrar una alternativa a los enormes acorazados que dominaban la guerra naval internacional.
En 1884 presentó oficialmente el proyecto de un torpedero submarino eléctrico. La propuesta resultó revolucionaria para la época. El submarino contaba con casco de acero, propulsión mediante baterías eléctricas y un avanzado sistema de navegación.
Un diseño muy avanzado para el siglo XIX
El submarino diseñado por Peral tenía 22 metros de eslora, una manga de 2,87 metros y un puntal de 2,76 metros. Desplazaba 77 toneladas en superficie y 85 en inmersión.
Entre sus elementos más innovadores destacaban el periscopio, el tubo lanzatorpedos en proa y los sistemas de control de profundidad y navegación, extremadamente avanzados para finales del siglo XIX.
La reina regente María Cristina apoyó el proyecto tras recibir informes favorables de una Junta Técnica. Finalmente, el 20 de abril de 1887 se firmó la Real Orden que autorizaba la construcción del submarino en el Arsenal de la Carraca, en Cádiz.
La botadura del submarino tuvo lugar el 8 de septiembre de 1888. A partir de entonces comenzaron las pruebas técnicas tanto en puerto como en mar abierto.
El primer submarino que lanzó un torpedo en inmersión
Uno de los momentos más importantes llegó el 16 de enero de 1890. Ese día el submarino de Isaac Peral consiguió disparar un torpedo mientras permanecía sumergido, convirtiéndose en el primero de la historia en lograrlo con éxito.
Meses después, el 7 de junio de 1890, tuvo lugar la prueba final de verificación. Las maniobras fueron consideradas un éxito técnico y militar. El submarino había demostrado que podía navegar bajo el agua, lanzar armamento y regresar con seguridad.
Sin embargo, el proyecto terminó chocando contra fuertes resistencias internas. La Junta Técnica de la Armada decidió finalmente no validar el programa pese a los resultados positivos.
El rechazo que cambió la vida de Isaac Peral
La negativa oficial provocó una enorme decepción en el inventor. Isaac Peral solicitó su baja en la Armada y abandonó definitivamente la carrera militar.
A partir de entonces centró su actividad en el ámbito civil, donde continuó desarrollando patentes relacionadas con sistemas eléctricos y aplicaciones industriales.
En mayo de 1895 viajó a Berlín para someterse a una intervención quirúrgica. Falleció pocos días después, el 22 de mayo, a los 43 años de edad.
El legado del inventor español sigue vivo
Con el paso del tiempo, la figura de Isaac Peral ha sido reivindicada como una de las grandes mentes científicas españolas del siglo XIX. Su submarino está considerado un precedente clave de los modernos sumergibles militares.
La Armada Española ha rendido homenaje a su memoria dando su nombre a varios submarinos. El A-0, construido en Estados Unidos; el C-1, fabricado en Cartagena; y el S-32, perteneciente a la serie Guppy, llevaron el nombre de Isaac Peral.
Además, el submarino S-81 también fue concebido para continuar ese legado histórico ligado al inventor cartagenero y a la evolución tecnológica naval española.
Tal día como hoy hace 131 años murió Isaac Peral, pero su innovación continúa siendo uno de los mayores hitos de la ingeniería militar española y uno de los desarrollos que cambiaron para siempre la historia de la navegación submarina.













