La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el ‘Caso Plus Ultra‘ esta despertando numerosas polémicas. El que fuera presidente del Gobierno de España y líder nacional de los socialistas ha sido llamado a declarar ante el juez, en calidad de investigado, a principios del mes de junio. José Luis Calama, magistrado de la Audiencia Nacional, aprecia diversos indicios por los cuales buscará esclarecer si Zapatero pudo cometer, presuntamente, delitos de pertenencia a organización criminal, falsedad documental, blanqueo de capitales y tráfico de influencias.
Según el juez encargado del caso, el expresidente del Gobierno podría haber cometido una serie de actos ilícitos ante la posibilidad de que haya encabezado, tal y como ha apuntado en el auto, una «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» cuya finalidad era «la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra».
La noticia de la imputación de Zapatero saltaba en las primeras hora del día de ayer y, a lo largo de la jornada, se fueron conociendo más detalles que establecían el marco por el cual el juez había decidido llamarlo a declarar en calidad de investigado.
No tardó en hacer acto de presencia, ante este acontecimiento, el enfrentamiento político y la controversia. Por un lado, surgían las primeras críticas al magistrado Calama, volviendo a poner el foco sobre una politización de la Justicia y, por otro, debido a los indicios que el juez expresaba en el auto, comenzaron a surgir también dudas en relación a Zapatero y el papel que haya podido jugar verdaderamente en esta trama.
Por parte de la derecha, se exigía enérgicamente a Pedro Sánchez dar explicaciones y se planteaba, incluso, la posibilidad de iniciar el procedimiento para llevar al Congreso de los Diputados una moción de censura. Por parte de la izquierda, se recriminaba que el juez podría haber actuado de manera interesada bajo intenciones políticas y, sobre todo, se cuestionaba como desde el Partido Popular se había hablado estos días atrás con tanta seguridad acerca de las novedades que el PSOE y Zapatero iban a tener esta semana.
En este sentido, Óscar Puente era uno de los más severos a la hora de cargar contra el PP en relación a este asunto. Manteniendo su característico estilo agresivo en las redes sociales, el ministro de Transportes califica a Feijóo como «imbécil» en ‘X’ y afirmaba que era el propio líder de los populares el que había hecho que se despejaran todas las dudas sobre si había tenido acceso a información privilegiada en un caso que se encontraba bajo secreto de sumario. Así, Puente acompañaba sus palabras con vídeo en el que se veía un discurso de Feijóo en el que subrayaba, entre otras asuntos, que «empieza a haber muchas sospechas sobre el presidente Zapatero» o que «hay novedades en materia de corrupción».
Es tan imbecil que nos deja las pruebas para que si albergásemos alguna duda, las despejemos todas. Por recordar, la causa Plus Ultra está bajo secreto de sumario. pic.twitter.com/vHqYTkLayA
— Óscar Puente (@oscar_puente_) May 19, 2026
Si bien, estas no eran las únicas palabras con las cuales Óscar Puente se pronunciaba en relación a este tema, sino que, al observar «algún facha que duda de que la causa sea secreta», momentos más tarde volvía a incidir en relación al secreto de sumario de la causa dejando el pantallazo de una noticia en la que se anunciaba que la Audiencia Nacional había decidido mantener otro mes más tras el telón los avances de esta causa judicial. Así, expresaba de nuevo que, «por lo tanto, Feijoo posee información precisa de las actuaciones a practicar en una causa declarada secreta«.
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