El juicio de Kitchen llega este martes a la segunda sesión de la prueba documental en la que el tribunal podrá oír las declaraciones del comisario Enrique García Castaño de 2019 y 2020 en las que el exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) confesó que el director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino, y el secretario de Seguridad, Francisco Martínez, le transmitieron su preocupación porque Luis Bárcenas tuviera en su poder dos discos duros con supuestas pruebas del «pago de sobresueldos» a los exdirigentes del PP, y que estos le encargaron ocultar estas evidencias al juez de los casos Gürtel y de la caja ‘b’ del PP, Pablo Ruz.
Así consta en una declaración de García Castaño de 26 de marzo de 2019, que los abogados de los acusados no podrán confrontar, pues este comisario principal padece una grave enfermedad que le ha incapacitado para comparecer en la vista oral de la operación Kitchen, que ha llegado a su séptima semana.
García Castaño, conocido con el alias de El Gordo, relató que el acusado Andrés Gómez Gordo, que era «jefe de Seguridad» de María Dolores de Cospedal en el Gobierno de Castilla-La Mancha, les informó de que los discos duros que Bárcenas había dejado en la sede del PP en la Calle de Génova en Madrid, con pruebas de la financiación ilegal del partido, no habían sido destruidos, sino que estaban en poder del extesorero del PP. Y para hacerse con estas pruebas, García Castaño irrumpió «ilegalmente» en el estudio de pintura de la mujer del extesorero del PP, según declaró.
«Una investigación paralela»
En la jornada de este lunes el tribunal pudo escuchar los primeros testimonios de este comisario, que comenzó sus comparecencias con una versión exculpatoria: dijo que el secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez no sabía nada y la Kitchen u operación cocinero, como la denominó el comisario José Manuel Villarejo, no era más que «una investigación paralela», pero legal, que pretendía completar la que desarrollaba el juez Ruz, con el apoyo del Inspector jefe del Grupo XXI de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), Manuel Morocho.
Pero dos meses después, en marzo de 2019, García Castaño cambió de estrategia. Reconoció que se hizo con tres teléfonos antiguos de Bárcenas, los clonó y se los entregó al entonces número dos de Jorge Fernández Díaz. Reconoció, además, haberse quedado con esta información: «Yo hice una copia, la tengo aquí«, dijo El Gordo en su declaración ante el juez Manuel García Castellón. En esos documentos se hablaba de «toda la problemática que tenía el señor Bárcenas sobre si le pagaban la indemnización, cómo había sido su despido [del PP]». En estos archivos Bárcenas «criticaba mucho a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal», completó.
En sus declaraciones de 2019 y 2020 ante el juez Manuel García Castellón, el Gordo afirmó que Villarejo fue asignado a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) por «una autoridad política», cuyo nombre aseguró desconocer. Sin embargo, explicó que este comisario «tenía su línea de comunicación política. Cuando trabajaba, él informaba al presidente del Gobierno«, en alusión a Mariano Rajoy.
Una vez se emitan en el juicio las diferentes declaraciones de García Castaño, el tribunal escuchará el resto de grabaciones propuestas por las acusaciones y las defensas. En una de ellas, que fue aceptada por los magistrados Teresa Palacios, Javier Mariano Ballesteros Martín y Francisca María Ramis Rosselló, se evidencia que el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, conocía la Kitchen, pues pregunta al comisario José Manuel Villarejo: «¿Y al cocinero quién le paga?». Y el ex mando policial contesta: «Le pago yo, pero me hago pasar por Tomás, por Tomy».
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