El 8 de diciembre de 1980, John Lennon y Yoko Ono concedieron una entrevista a un equipo de radio de San Francisco para promocionar su disco más reciente, ‘Double Fantasy’. La larga conversación giró en torno a la música, pero también abordó asuntos como la paternidad, la política o los peligros de la televisión. Aquella misma noche, Lennon fue asesinado frente a su edificio de apartamentos en New York City, lo que convirtió la entrevista en las últimas palabras del músico jamás registradas. Esa grabación es ahora la materia prima de ‘John Lennon: The Last Interview’, documental dirigido por Steven Soderbergh y recién estrenado en el festival de Cannes que, pese a contener algunas intervenciones frente a cámara de los miembros supervivientes del equipo de entrevistadores, funciona casi exclusivamente como una ilustración visual del audio original, editado y condensado para la ocasión. Para completarla, Soderbergh ha recurrido a imágenes de archivo, fotografías fijas y fragmentos de animación combinados con una sucesión de secuencias creadas mediante inteligencia artificial que han situado tanto al director como al festival en el centro de la polémica.
En general, la película se contenta con poner imágenes a las palabras de Lennon y Ono de forma rutinaria y excesivamente literal. Si Lennon habla de las protestas contra la guerra, la pantalla muestra fotografías de manifestantes; si menciona a los Beatles, el espectador contempla actuaciones del grupo. El resultado es todavía más fallido en las secuencias generadas con IA. Cuando el músico se queja del comportamiento primitivo de los hombres, unos cavernícolas aparecen en pantalla; su descontento con la contracultura se ilustra con bebés disfrazados de hippies que lloran, y además la película está salpicada de imaginería psicodélica artificial más bien rudimentaria.
Durante las últimas semanas, Soderbergh ha repetido que defiende el uso de la IA en el cine siempre que sirva para generar imágenes más o menos imposibles de rodar de manera tradicional, y que no se intente hacer creer al espectador que una imagen creada artificialmente es real. ‘The Last Interview’, es cierto, en ningún momento trata de ocultar la naturaleza de sus imágenes generadas por IA, pero tampoco consigue convencer de la necesidad de recurrir a ellas en lugar de optar por recreaciones con actores o por el trabajo de animadores. Soderbergh insiste en que solo el 10 por ciento de la película contiene material creado mediante esa tecnología, pero su presencia deja una impresión más negativa de lo que cabría esperar de un porcentaje de metraje relativamente pequeño.
A causa de la inclusión de la película en la programación de Cannes, la actitud del festival frente a la inteligencia artificial ha sido criticada por quienes la consideran ambigua e incluso hipócrita. La presidenta del certamen, Iris Knobloch, afirmó hace poco más de un mes estar en contra de que la nueva tecnología “imponga sus reglas al cine”; y su director, Thierry Fremaux, expresó el pasado lunes su preocupación por las pérdidas de empleo que la inteligencia artificial provocará en la industria. Sin embargo, ese mismo día se anunció un acuerdo de colaboración entre el festival y Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, que también ha colaborado con Soderbergh en la creación de ‘The Last Interview’.
El uso de la inteligencia artificial, conviene recordarlo, fue un elemento central de las huelgas de actores y guionistas que paralizaron Hollywood en 2023. Desde entonces, en cualquier caso, importantes figuras de la industria como Ron Howard, James Cameron, Ben Affleck y Matthew McConaughey han invertido en esta tecnología. La nueva película de Doug Liman, ‘Bitcoin’, ha utilizado exclusivamente decorados generados por IA, y Darren Aronofsky ha prestado su nombre a una serie web creada mediante la tecnología. Por su parte, los estudios Paramount -propiedad de David Ellison, hijo del multimillonario tecnológico Larry Ellison, aliado de Donald Trump- ha asegurado que la IA afectará en breve a todos los ámbitos de su negocio. Y el propio Soderbergh señaló recientemente que planea utilizar “mucha inteligencia artificial” en la película sobre la guerra entre España y Estados Unidos de 1898 que está preparando. Sería deseable que lo hiciera con más cuidado del que parece haber invertido en ‘The Last Interview’.
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