Cuba ha agotado sus reservas estratégicas de combustible. El ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, anunció este miércoles que ya no queda diésel en la isla. Las centrales eléctricas colapsaron ya por la noche, con un apagón que por primera vez afectó al 70% del país de manera simultánea y las protestas ciudadanas se volvieron a plasmar en forma de caceroladas. Cuba está en una situación límite.
El este de Cuba sufrió un apagón masivo este jueves. El bloqueo impuesto por Estados Unidos está teniendo ya un efecto dramático en la población. Los apagones, habituales desde hace meses, se agravaron en las últimas horas.
La empresa eléctrica nacional UNE precisó este jueves que siete de las 15 provincias cubanas «desde la provincia de Ciego de Ávila hasta Guantánamo» se vieron afectadas por una desconexión de la red eléctrica, según una nota difundida en su sitio web. La central termoeléctrica Antonio Guiteras, la más grande del país, «salió de servicio», según Prensa Latina.
La Habana registra regularmente cortes de electricidad que superan las 19 horas diarias, mientras que en varias provincias los apagones se extienden durante jornadas completas. Pero la situación nunca había sido general como esta semana. Desde la caída del presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado de La Habana y capturado por fuerzas estadounidenses en enero, Washington aplica una política de máxima presión sobre la isla, objeto ya de duras sanciones desde 1962.
Cuba acusó a Estados Unidos de la situación «particularmente tensa» de su red eléctrica debido a la escasez de combustible. Desde finales de enero, solo un petrolero ruso con 100.000 toneladas de crudo ha sido autorizado a atracar en Cuba, lo que alivió la crisis de electricidad apenas durante el mes de abril.
Ayuda humanitaria de EEUU
El Gobierno cubano ha afirmado este jueves que está dispuesto a «escuchar» la oferta de ayuda humanitaria anunciada por Washington, valorada en 100 millones de dólares (poco más de 85 millones de euros), si bien ha instado a la Administración Trump a abstenerse de «maniobras políticas» en medio de la crisis de desabastecimiento energético en la isla caribeña por el bloqueo estadounidense. «Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría. Esperamos que sea libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio», ha señalado el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, en un mensaje en redes sociales.
El titular de la cartera de Exteriores ha indicado que el Gobierno todavía desconoce si se trata de «ayuda en efectivo» o «material» o si dicha asistencia humanitaria estará destinada a las «necesidades más urgentes», como «combustible, alimentos y medicinas». «Aún tomando en cuenta la incongruencia de la aparente generosidad de parte de quien somete al pueblo cubano a un castigo colectivo por medio de la guerra económica, el Gobierno cubano no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera que se ofrece de buena fe y con fines genuinos de cooperación, ya sea bilateral o multilateral», ha dicho.
La Iglesia Católica como intermediaria
Rodríguez ha afirmado que el Gobierno cubano liderado por el presidente Miguel Díaz-Canel «tampoco tiene inconvenientes en trabajar con la Iglesia Católica, con cuyo esfuerzo de cooperación tiene una experiencia larga y positiva de trabajo conjunto». Pese a estar abierto a dialogar con Washington al respecto, ha reiterado que «la mejor ayuda» para el pueblo cubano por parte de Washington sería «desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero» existentes.
El Departamento de Estado estadounidense informó en la víspera de que la oferta implicaba una ayuda «directa al pueblo cubano, que se distribuiría, dado el caso, en coordinación con la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes de confianza». El anuncio se produjo en el marco de una visita oficial a Pekín por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping. El gigante asiático es precisamente uno de los principales aliados de La Habana y uno de los principales responsables de la entrega de ayuda exterior a la isla.
Vuelos espía y red energética precaria
Cuba tiene una capacidad instalada de 1.300 megavatios de energía solar gracias a los paneles instalados por empresas chinas durante los últimos dos años. Pero mucha de esa energía se pierde al no poder almacenarla en baterías eléctricas por la inestabilidad de la precaria red energética.
La cadena CNN informó del registro de un gran número de vuelos de aviones y drones espía estadounidenses sobre la isla. Desde el 4 de febrero, la fuerza aérea y la armada estadounidenses han completado al menos 25 vuelos de ese tipo, la mayor parte en torno a las dos principales ciudades de Cuba, La Habana y Santiago. Ese tipo de actividad también aumentó en torno a Venezuela en las semanas previas a la operación del 3 de enero.













