Varios países, entre ellos España, están estudiando cómo regular las bolsitas de nicotina, un producto que va al alza mientras el mercado del tabaco tradicional, debido a sus efectos nocivos sobre la salud, está en declive. En este escenario, dos estudios recientes, efectuados en EEUU y Reino Unido, arrojan luz sobre el tipo de consumidor de estos productos, la frecuencia de uso, la dosis, los sabores y las marcas preferidas. Ambas investigaciones coinciden en que las bolsitas están ganando adeptos, pero sobre todo entre personas ya habituadas a la nicotina, mediante los cigarrillos tradicionales o los productos derivados, no entre la población en general, donde la penetración es muy limitada.
Por ejemplo, el estudio británico, realizado entre 2.967 adultos, a través de una encuesta online, indica que el consumo de bolsitas es minoritario, pero no marginal: el 2,9% de la muestra las usa y el porcentaje sube al 10% entre quienes las han probado alguna vez. El consumo es más frecuente entre hombres, disminuye con la edad y especialmente entre quienes fuman o vapean actualmente. En cambio, según los investigadores, el uso es raro entre quienes nunca han fumado o vapeado.
En cuanto al tipo de producto, el estudio muestra un mercado bastante concentrado. La marca principal es Nordic Spirit y el sabor claramente dominante es el de menta/mentol, elegido por alrededor del 60,7%. Respecto a la dosis, la más frecuente es de 11 a 20 mg, aunque una parte importante de los usuarios no sabe cuánta nicotina contiene el producto que usa habitualmente, algo que relevante para el debate regulatorio.
Patrón de consumo
La frecuencia de consumo es muy diversa. Cerca de una quinta parte las usa a diario, una proporción similar varias veces por semana y alrededor de una cuarta parte las ha probado solo una o dos veces. Por tanto, el sondeo no retrata un patrón único de consumo, sino que conviven usuarios experimentales, usuarios ocasionales y consumidores frecuentes.
Por otro lado, el trabajo estadounidense, publicado en ‘JAMA Network Open’, utiliza una muestra mucho mayor: 110.084 adultos, con los datos de la encuesta ‘Tobacco Use Supplement to the Current Population Survey’, en la edición 2022-2023. La principal conclusión es que el consumo entre los estadounidenses es muy bajo en términos absolutos. La prevalencia es de 2,6% alguna vez en la vida, pero desciende al 0,42% en el uso actual y al 0,18% en el uso diario.
Exfumadores
Aún así, el sondeo llega a la misma conclusión que el británico. El consumo es limitado, pero más habitual entre los hombres habituados a la nicotina. En este caso, detecta que es más frecuente en adultos blancos no hispanos y de edad intermedia, especialmente entre personas que consumen tabaco sin combustión, como cigarrillos electrónicos. Además, el uso actual y diario está más extendido entre quienes han dejado recientemente otros productos, sobre todo desde 2019, lo que sugiere que las bolsitas pueden estar siendo adoptadas por consumidores que quieren abandonar el tabaco tradicional. Por el contrario, el consumo es residual entre los no fumadores: 0,09% alguna vez, 0,03% actual y 0,02% a diario.
Además, ambos estudios sugieren que conviene vigilar la evaluación regulatoria y comercial porque aunque su prevalencia sea baja, se observa un patrón de crecimiento y de segmentación bastante definido.










