Volvo Trucks ha presentado oficialmente su nueva plataforma global de motores de combustión, una base de 13 litros que estrenarán los D13 y G13 en modelos como Volvo FM, FMX, FH y FH Aero.
La nueva familia llega con dos variantes mecánicas. El D13 diésel anuncia entre 380 y 560 CV, con hasta 2.900 Nm de par; el G13 de gas se mueve entre 420 y 500 CV, con hasta 2.800 Nm. En cabina, el conductor no verá una revolución de ciencia ficción, sino una evolución técnica: menos ruido, más empuje a bajo régimen y una caja I-Shift actualizada para mejorar suavidad, eficiencia y respuesta.
Volvo Trucks D13 y G13: el dato que cambia la cuenta del gasóleo
La cifra clave es esta: Volvo asegura que el nuevo motor puede reducir el consumo de combustible hasta un 4 % frente al D13 eSCR estándar anterior, siempre que se combine con sus últimas soluciones de ahorro. No se trata de una sola pieza milagrosa, sino de la suma de varios cambios: nuevo diseño de cilindros, turbo revisado, freno motor perfeccionado, software de crucero, I-See e I-Roll con Stop/Start en muchas variantes diésel.
La letra pequeña importa. El cálculo de Volvo parte de simulaciones con un Volvo FH de 42 toneladas, motor de 500 CV y 35 toneladas de masa máxima de conjunto, en condiciones representativas de Europa. Es decir, no es una promesa universal para cualquier ruta, conductor, carga o clima. La velocidad, la topografía, la carga del vehículo, el mantenimiento y la experiencia del conductor pueden cambiar de forma notable el consumo final.
Por qué Volvo sigue invirtiendo en combustión
La respuesta está en la realidad del transporte pesado. Un camión eléctrico de baterías tiene cada vez más sentido en rutas regionales, distribución urbana y corredores bien cubiertos por infraestructura. Pero hay mercados donde la red de recarga todavía avanza despacio, zonas con grandes distancias entre bases y flotas que no pueden permitirse largos tiempos de parada. Ahí, el motor de combustión con combustibles renovables funciona como puente tecnológico.
Volvo lo resume con una estrategia de tres vías: camiones eléctricos de batería, camiones eléctricos de pila de combustible y motores de combustión alimentados por combustibles renovables. La meta corporativa es alcanzar emisiones netas cero en 2040, pero la hoja de ruta no se apoya en una sola tecnología. Es una estrategia mixta para responder a rutas, mercados y clientes muy distintos.
Jan Hjelmgren, director de Gestión de Productos de Volvo Trucks, lo explica así en la comunicación del fabricante: “estos motores completamente nuevos no solo representan los sistemas de cadena cinemática más eficientes en cuanto a consumo de combustible de la historia de nuestra marca”. La segunda parte de la frase es igual de relevante: la compatibilidad con combustibles diésel y de gas existentes, más posibles aplicaciones de hidrógeno, busca dar margen a clientes con operaciones muy diferentes.
Combustibles: del HVO al hidrógeno verde
- Biodiésel/B100: alternativa renovable para determinadas flotas y mercados con suministro disponible.
- HVO: aceite vegetal hidrotratado, compatible con usos diésel renovables si el origen está certificado.
- Biogás o bio-GNL: opción relevante para rutas de larga distancia con infraestructura de gas natural licuado.
- Hidrógeno verde: Volvo lo plantea como aplicación futura en combustión, especialmente donde la batería no encaje por peso, distancia o tiempos de operación.
¿Puede un motor térmico formar parte de una transición hacia un transporte con menos emisiones fósiles? La respuesta depende del combustible, del uso real y de la disponibilidad de infraestructura. Si el combustible es fósil, el margen se estrecha. Si se emplean combustibles renovables certificados y se reduce el consumo por kilómetro, el cálculo operativo cambia. No convierte a un camión en cero emisiones locales, pero puede rebajar la huella en operaciones donde el eléctrico aún no resulta viable.
Volvo también encaja estos motores en la normativa Euro 6. La nueva familia cumple los requisitos NNR3, la fase 3 de la regulación de ruido, y está diseñada para adaptarse a legislación futura. En términos prácticos, esto puede traducirse en menor impacto acústico, más margen regulatorio y una vida comercial más larga para flotas que compran camiones con varios años de horizonte.
El FH Aero pone la aerodinámica al servicio del nuevo motor
El movimiento no llega aislado. A comienzos de 2024, Volvo lanzó la gama FH Aero, con una cabina extendida 24 centímetros y un sistema de cámaras que sustituye a los retrovisores tradicionales. Ese trabajo aerodinámico ya prometía reducir el consumo de energía y las emisiones hasta un 5 % respecto al modelo anterior. Ahora, con el nuevo D13, la marca intenta apilar eficiencias: primero el aire, luego la combustión, después el software.
En transporte pesado, esa suma es la diferencia entre una tractora que aprovecha mejor cada litro y otra que penaliza la cuenta de explotación en cada ruta. El ahorro en un camión de largo recorrido no se mide como en un turismo: aquí cada décima de litro por cada 100 kilómetros multiplicada por cientos de miles de kilómetros acaba pesando en el coste total de propiedad.
Producción, mercados y modelos afectados
Los nuevos motores se fabricarán inicialmente en Skövde, Suecia, y los camiones se ensamblarán en Tuve, Suecia, y Gante, Bélgica. Las ventas comenzarán a finales de 2026. La implantación será gradual: primero Europa, Marruecos, Turquía e India; después llegarán otros mercados como América del Norte, América Latina, Asia y África.
La gama afectada es amplia: Volvo FM, Volvo FMX, Volvo FH y Volvo FH Aero. Es una decisión lógica. El FM cubre distribución pesada y regional; el FMX se orienta a obra y aplicaciones severas; el FH es clave en larga distancia; y el FH Aero representa la versión más centrada en eficiencia aerodinámica. Con una sola plataforma de motor, Volvo gana escala industrial y simplifica desarrollo, piezas y calibraciones.
Lo que debe mirar una flota antes de comprar
- Ruta real: el ahorro anunciado depende de velocidad, topografía, peso, clima y estilo de conducción.
- Combustible disponible: HVO, B100 o bio-GNL no tienen la misma red de suministro en todos los países.
- Software activo: I-See, control de crucero e I-Roll con Stop/Start forman parte del paquete que permite exprimir el consumo.
- Normativa local: ruido, emisiones y acceso urbano pueden inclinar la decisión hacia gas, diésel renovable o eléctrico.
En una base de transporte, la pregunta del gestor de flota sigue siendo la misma: cuánto cuesta mover una tonelada, cuántos días está parado el camión y qué combustible podrá comprar dentro de cinco años. Esa es la clave de esta nueva plataforma. Volvo no plantea el D13 y el G13 como una alternativa al camión eléctrico, sino como una pieza más en una transición donde no todos los clientes, rutas y países avanzan al mismo ritmo.
Por eso estos D13 y G13 importan. No prometen una ruptura total, sino una evolución pragmática del motor pesado: más par, menos ruido, combustibles alternativos y una plataforma preparada para normas más estrictas. Volvo ha puesto sobre la mesa una idea incómoda para los titulares fáciles: el futuro del camión no será solo eléctrico, también dependerá de una combinación de tecnologías, combustibles y calendarios industriales.















