El rezo de Pep Guardiola, después de ganar al Brentford, no se cumplió. “Come on you, Irons”, chilló el técnico del Manchester City para cerrar su rueda de prensa postpartido, encomendándose al West Ham. El equipo de Nuno Espírito Santo, que se jugaba la vida para no descender, resistió durante 83 minutos en el London Stadium y, aunque tuvo opciones incluso de ganar el partido de no ser por David Raya, acabó cayendo ante un Arsenal que también se jugaba la vida, pero por arriba. Leandro Trossard apareció al final para firmar el 0-1 y mantener a los gunners por delante de un City que está cinco puntos por debajo, aunque con un partido pendiente por disputar ante el Crystal Palace.
El Arsenal sabía que no podía fallar. Después del triunfo del City ante el Brentford, los de Arteta estaban obligados a ganar para seguir mandando en la tabla. Y salieron a hacer los deberes temprano. El partido fue un acoso y derribo desde el primer minuto. El balón parado volvió a ser la gran amenaza gunner y, antes de los diez minutos, ya había activado a Hermansen varias veces. Trossard, tras un doble cabezazo en el segundo palo, se encontró primero con el meta hammer y después con la madera.
El asedio continuó. En el minuto 22, el West Ham volvió a salvarse casi sin saber cómo. Rice puso un centro perfecto en una falta lateral, Calafiori prolongó y Mavropanos, en medio de un pinball dentro del área, logró sacar una pelota que parecía condenada a acabar en la red. El Arsenal quería romper el partido cuanto antes, pero antes se rompió Ben White, y se llegó al descanso con empate a nada.
El segundo acto mantuvo el mismo guion: el Arsenal instalado en campo contrario, el West Ham defendiendo embotellado en su área y el London Stadium confiando en un contragolpe que les diera vida. Fue entonces cuando apareció Raya, con una parada que puede valer una Premier, pero que no será tan recordada como el zarpazo de Trossard minutos después.
En el minuto 78, el West Ham tuvo la ocasión más clara del partido. Una escena que pudo cambiar la Liga y su suerte en ella. Mateus Fernandes quedó en posición inmejorable, solo, dentro del área, pero el portero español aguantó como si no tuviera nervios, se hizo enorme y le ganó el mano a mano. Una intervención que evitó el 1-0, que fue la precuela del 0-1, y que podría haber dado alas a un West Ham que ahora está prácticamente en Championship.
Cinco minutos después llegó el golpe definitivo. En el 83, Leandro Trossard, que ya había rozado el tanto en el arranque, encontró por fin el premio. Martin Odegaard paseó con el balón en el área de los hammers, le cedió el esférico atrás y el belga no falló: gol y otro paso de gigante en la pelea por una Liga que no se celebra en territorio ‘gunner’ desde hace 22 años. Se dice rápido.
El tanto de Trossard cambió la tarde y la jornada. Y seguramente también dos destinos: el del Arsenal y el del West Ham. Los hammers se quisieron aferrar a la vida en un saque de esquina en el añadido, pero hubo clara falta sobre Raya y todo lo que sucedió después, un misil de Wilson que acabó en gol, estaba invalidado.
Guardiola había pedido una mano a los ‘irons’ y estuvieron muy cerca de dársela. Las competiciones de este nivel se definen por detalles. En este caso, tres: el temple de Raya, el golpeo de Trossard y la falta previa de Pablo sobre el meta español en el saque de esquina que podría haber revolucionado todo. El final de esta crónica incluido.












