Un conductor ebrio que circulaba a gran velocidad por el Paseo Marítimo de Palma se dio la fuga tras colisionar contra un coche y una moto que se habían detenido en un semáforo rojo, pero no fue muy lejos. Los daños que sufrió su vehículo no le permitieron alejarse más de un kilómetro y medio. Y los agentes de la Policía Local le identificaron sin ninguna duda: una de las placas de matrícula se había caído en el lugar del accidente.
El siniestro, según informa la Policía Local de Palma, ocurrió sobre las seis de la mañana del pasado 1 de mayo en el Paseo Marítimo, a la altura de Can Barbarà. Un coche que circulaba a gran velocidad y con las luces apagadas colisionó contra la parte trasera de otro turismo que se había detenido en un semáforo en rojo, y que al desplazarse golpeó contra un ciclomotor detenido delante suyo, y cuyo conductor cayó al suelo.
Tras recibir los primeros avisos, una patrulla de la Unitat de Vehicles d’Accidents (Uvac) de la Policía Local acudió al lugar. Cuando llegaron se encontraron con que el coche que había provocado el siniestro se había dado a la fuga, aunque una de sus placas de matrícula se había desprendido a consecuencia del impacto. En el lugar solo estaban el otro coche y el ciclomotor, que habían sufrido grandes daños. Los dos conductores fueron sometidos a la prueba de alcoholemia. El usuario la moto dio negativo, pero el del coche, un italiano de 39 años que había sufrido heridas leves, arrojó una tasa de 0,47, por lo que fue denunciado por circular bajo los efectos del alcohol.
Mientras tanto, los agentes fueron informados por la central del 092 de que el coche que se había dado a la fuga se había detenido en el mismo Paseo Marítimo, a la altura de la curva de Paraires, a un kilómetro y medio de distancia. Otra patrulla de la Policía se dirigió hacia allí y encontró el vehículo, que no podía seguir circulando a causa de los grandes daños que había sufrido en la parte delantera. Los agentes confirmaron que la placa de la matrícula trasera coincidía con la que había aparecido en el lugar del siniestro.
El conductor, un ciudadano boliviano de 31 años, presentaba claros síntomas de ebriedad. Fue sometido a la prueba de alcoholemia y dio un resultado de 0,86, más del triple del máximo legal y que se considera ya delito. El hombre quedó investigado por circular bajo los efectos del alcohol y abandonar el lugar del accidente. El coche fue traslado por la grúa municipal al depósito.
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