- Nuevos protocolos para médicos y hospitales
- España, entre los pocos países europeos con casos humanos
- Más actividad en primavera
- Alertas sanitarias y vigilancia urgente
- Una amenaza cada vez más vigilada
- Campos y senderos, los principales focos
- Recomendaciones
El documento, aprobado en marzo de 2026 dentro del Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores, incorpora por primera vez una parte específica dedicada al manejo clínico de las patologías transmitidas por garrapatas y pone el foco en enfermedades como Lyme, tularemia, babesiosis y Crimea-Congo.
La actualización llega en un contexto en el que Sanidad reconoce que las enfermedades transmitidas por vectores “constituyen el grupo de enfermedades que más está aumentando en el mundo” y advierte de que muchos de estos vectores “están presentes y extendidos en gran parte de la geografía de España”.
Nuevos protocolos para médicos y hospitales
La principal novedad de la guía es la incorporación de un amplio bloque clínico centrado en las enfermedades transmitidas por garrapatas.
Hasta ahora, el plan sanitario estaba especialmente enfocado en patologías transmitidas por mosquitos, como dengue, zika o fiebre del Nilo Occidental. La versión de marzo de este año añade protocolos detallados para el diagnóstico, tratamiento, seguimiento y actuación sanitaria frente a infecciones vinculadas a estos artrópodos.
El documento incluye recomendaciones para Atención Primaria, hospitales y servicios de salud pública. También establece pautas para la extracción segura de garrapatas, la vigilancia epidemiológica y la actuación rápida ante síntomas compatibles con enfermedades graves.
Uno de los capítulos que más preocupa a Sanidad es el dedicado a la fiebre hemorrágica Crimea-Congo, una infección viral que puede provocar hemorragias internas graves y que presenta una elevada mortalidad en algunos casos.
España, entre los pocos países europeos con casos humanos
La guía recuerda que España y Portugal son los únicos países de Europa occidental donde se han detectado casos humanos de Crimea-Congo. Según el documento, entre 2013 y 2025 se registraron en España 20 casos y seis fallecimientos asociados a esta enfermedad.
Sanidad explica además que el virus ya está establecido “al menos en determinadas zonas” del país y relaciona su expansión con factores como el cambio climático, la presencia extendida del vector y las rutas de aves migratorias procedentes de África.
Las principales transmisoras son garrapatas del género Hyalomma, especialmente Hyalomma marginatum y Hyalomma lusitanicum. El documento sitúa estos vectores en áreas secas y cálidas del territorio español y señala que su actividad aumenta entre primavera y otoño.
Más actividad en primavera
La actualización sanitaria subraya que el periodo de mayor riesgo coincide con los meses cálidos. Entre abril y octubre aumentan la actividad de las garrapatas y también las actividades al aire libre, lo que incrementa las posibilidades de contacto con personas.
Los expertos que han participado en la elaboración de la guía relacionan este fenómeno con temperaturas más suaves y cambios en los patrones climáticos, factores que favorecen la supervivencia y expansión de estos artrópodos.
La presencia de garrapatas no se limita únicamente a Crimea-Congo. El documento recoge también la distribución de especies vinculadas a otras patologías.
Las garrapatas Ixodes ricinus, relacionadas con la enfermedad de Lyme, predominan en zonas húmedas y montañosas del norte peninsular, mientras que otras especies asociadas a fiebre botonosa mediterránea aparecen sobre todo en áreas cálidas del país.
Alertas sanitarias y vigilancia urgente
La guía endurece además las recomendaciones de notificación a Salud Pública.
En el caso de sospecha de fiebre hemorrágica Crimea-Congo, el protocolo establece que debe activarse una alerta sanitaria urgente y coordinarse de inmediato con los servicios epidemiológicos de cada comunidad autónoma.
El documento insiste en que, ante un posible caso, resulta fundamental comprobar si la persona ha sufrido picaduras de garrapata o ha estado en zonas con presencia del género Hyalomma, especialmente en entornos rurales y durante los meses de mayor actividad del vector.
Sanidad recomienda incluso recuperar la garrapata cuando sea posible para facilitar su identificación y acelerar la respuesta epidemiológica. La guía menciona el uso de herramientas como “Garrapata Alert” para enviar fotografías y ayudar a determinar el riesgo real de transmisión.
Una amenaza cada vez más vigilada
El Ministerio sostiene que la actualización del plan busca mejorar la detección precoz y evitar retrasos diagnósticos en enfermedades que hasta hace pocos años eran consideradas excepcionales en España.
La nueva guía clínica también revisa la parte dedicada al diagnóstico de zika e incorpora más información práctica para los profesionales sanitarios.
Sanidad reconoce que algunas enfermedades transmitidas por vectores ya no son únicamente un problema importado.
La expansión de mosquitos y garrapatas, unida al aumento de temperaturas y a los cambios ecológicos, han convertido a España en un entorno cada vez más favorable para la circulación de estos patógenos.
Campos y senderos, los principales focos
Los expertos consultados atribuyen este adelanto de la actividad de las garrapatas a los cambios meteorológicos registrados en los últimos años.
Mariam Martínez, veterinaria de Kivet, explica a Confidencial Digital que los inviernos cada vez más suaves y las temperaturas templadas desde finales del invierno están favoreciendo que estos parásitos interrumpan antes su periodo de letargo.
A ello se suma una mayor humedad ambiental, que crea un entorno idóneo para su supervivencia y reproducción. “Las garrapatas están activas durante más meses al año y su presencia ya no se limita únicamente a la primavera o al verano”, señala.
La especialista advierte además de que el riesgo ya no se concentra exclusivamente en zonas rurales. Aunque los campos, senderos naturales y áreas con vegetación continúan siendo los principales focos, la presencia de garrapatas es cada vez más frecuente en parques urbanos, jardines y áreas periurbanas debido al aumento de fauna silvestre adaptada a las ciudades, como conejos, aves y roedores.
Según explica, las especies que transmiten la enfermedad de Lyme están especialmente extendidas en comunidades del norte peninsular como Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco o Navarra, mientras que las vinculadas a la fiebre hemorrágica Crimea-Congo predominan en áreas del centro y suroeste, como Castilla-La Mancha, Extremadura, Comunidad de Madrid y algunas provincias andaluzas.
Mariam Martínez sostiene que el aumento de estas garrapatas responde también al crecimiento de animales silvestres como ciervos y jabalíes, que actúan como reservorios y facilitan su dispersión.
Recomendaciones
La veterinaria recomienda revisar la piel y el pelaje tras paseos por zonas de riesgo, especialmente en orejas, cuello, ingles o axilas, y retirar las garrapatas con pinzas finas, sujetándolas lo más cerca posible de la piel y evitando remedios caseros como alcohol, aceites o calor, ya que pueden aumentar el riesgo de transmisión de patógenos.
La experta insiste además en que muchas personas siguen cometiendo el error de pensar que la prevención solo es necesaria en verano o en entornos rurales. También alerta de que, tras una picadura, deben vigilarse síntomas como fiebre, malestar general, inflamación persistente o lesiones cutáneas circulares.
En animales, señales como apatía, cojera o pérdida de apetito requieren valoración veterinaria inmediata. Según subraya, la detección precoz sigue siendo clave para evitar complicaciones graves asociadas a estas enfermedades.















