Las instituciones están dando prioridad absoluta a la transición ecológica, más importante que nunca en estos momentos por la crisis energética originada a raíz de la guerra de Irán. Varias organizaciones de este sector pusieron en común sus ideas en la cuarta edición del Foro de Gases Renovables, organizado por EL PERIÓDICO, El Periódico de España, ‘activos’ y Prensa Ibérica. El encuentro, que contó con el patrocinio de Axpo, Biorig, Enagás Renovable, Redexis, Sedigas y Schneider Electric, se celebró el pasado 16 de abril en el Espacio Bertelsmann, en Madrid.
Tras la bienvenida de Joan Batalla, presidente de Sedigas, tuvo lugar un diálogo entre Paula Ceballos, analista política de Clima, Energía y Medioambiente de la Representación de la Comisión Europea (CE) en España, y José María Sánchez Hervás, jefe de la división de Valorización Termoquímica y Sostenible de CIEMAT.
Plan de la Comisión Europea
Durante su intervención, Ceballos detalló que la Comisión Europea ha marcado un camino con hitos para llegar a ser climáticamente neutros en 2050: «Necesitamos una reducción del 55% de las emisiones, y gran parte de esta va a llegar a través de la electrificación». «Queremos que haya una opción descarbonizada para usar estos gases, y el hidrógeno verde es parte de la solución», subrayó.
Por su parte, Sánchez destacó que en España existe un gran apetito inversor por esta clase de proyectos. «Las empresas quieren avanzar, desarrollar tecnología y colaborar con los centros de investigación. Ahora mismo hay 27 plantas operativas de biometano. Si tenemos en cuenta que en 2022 había cinco, vamos en el buen camino», destacó. Sin embargo, alertó de que gran parte de estas compañías venden fuera lo que producen, puesto que la normativa en España aún no aporta la seguridad jurídica suficiente.
La primera mesa redonda de la jornada arrancó bajo la consigna del Impacto sectorial, con la moderación de Miguel Antonio Peña, secretario de AeH2. El primero en intervenir fue Joaquim Daura, active energy management de Schneider Electric. El ponente puso de manifiesto que España tiene «todas las condiciones para convertirse en uno de los mayores, si no el mayor» productor de hidrógeno. «Si hiciéramos un símil con un puzle, podríamos decir que el ecosistema español no tiene todas las piezas, porque es verdad que todavía nos falta infraestructura», lamentó. «Tenemos clientes finales, ingenierías, fabricantes de electrolizadores, fabricantes de software… lo tenemos todo, y con un gran conocimiento. La realidad es que no hemos sabido construir el puzle», incidió.
A continuación llegó el turno de Alberto Andrés, director de Desarrollo de Hidrógeno de Redexis. «En el desafío de la descarbonización se hace necesaria la aportación de todos los gases renovables: el biometano es circularidad, extrae energía de los residuos y el Hidrógeno es descarbonización», afirmó. También detalló que Redexis ya ha construido un hidrogenoducto de 3,5 kilómetros y que actualmente ya está vehiculando el gas. Además, la empresa cuenta ya con su primer punto de inyección de hidrógeno en la red de gas natural. «Más de 100.000 usuarios en Mallorca están recibiendo en sus redes ese mix. Las infraestructuras están preparadas», concluyó.
Herramientas existentes
El siguiente en tomar la palabra fue Juan Luis Lallena, director de Proyectos en Sener, que centró su intervención en las herramientas para reducir costes en la fabricación de electrolizadores. «Estos costes no solo dependen de la reducción en los equipos, sino también de cómo se conciben y se diseñan en etapas tempranas. Entendemos que en este sentido hay tres palancas -comenzó-. Una sería sobre el modelo de negocio. La segunda es la gestión de la degradación. En fases tempranas, se debe incorporar una estrategia de operación de esta planta. La tercera consiste en trabajar las ingenierías directamente con tecnólogos, intentando diseñar mejores procesos».
Raquel Lasierra, gerenta de Desarrollo de Hidrógeno en Repsol, centró su intervención en el papel del hidrógeno en el refino. «La demanda de hidrógeno en el refino es estratégica y estructural, y en nuestra opinión va a seguir siéndolo durante toda la transición energética», sostuvo. «Para la producción de los biocombustibles avanzados, que serán claves para la descarbonización de sectores como el transporte pesado y la aviación, se necesita hidrógeno. El uso de su versión renovable será clave para reducir la huella de carbono de estos combustibles», añadió.
La última intervención de la primera mesa corrió a cargo de Luis Iglesias, director de Desarrollo de Hidrógeno de Enagás Renovable, y versó acerca de los objetivos europeos. Se refirió a una etapa de transición: «El sector ha pasado de una fase de intensa expansión a otra centrada en proyectos más consolidados». Y añadió: «Enagás Renovable, junto a otras grandes compañías, dispone de más de 400 MW en construcción, avanzando así en el despliegue de esta tecnología para acreditar su viabilidad».
Objetivos y regulación
La segunda mesa de la jornada comenzó bajo la consigna Biometano, de la promesa al mercado. Con la moderación de Javier Lázaro, director Técnico y de Regulación de APPA Renovables, el primero en intervenir fue Manuel Otero, green energy originator senior de Axpo. El ponente habló sobre las condiciones de mercado que aún faltan para que el biometano pueda ser una realidad estable. «Hay que dividirlo en dos periodos temporales: antes y después de 2026. Este año ha cambiado la regulación, y ahora el porcentaje de biocombustible que se tiene que mezclar en el transporte terrestre ha subido», comentó. Así, puso de manifiesto que el consumo de biometano en el año presente va a ser «prácticamente residual», pero para 2027 se mostró mucho más optimista, con visos de que los objetivos que se generen de la transposición de la directiva potencien la industria.
Carlos Aguilar, director de Desarrollo y M&A de Biorig, la división de gases renovables de la compañía soriana Solarig, fue el siguiente en dar su parecer. Dedicó unos minutos a detallar el porfolio de la compañía, con 24 proyectos en administración, cuatro declaraciones de impacto ambiental positivas y dos autorizaciones ambientales integradas. Recalcó que los plazos administrativos son excesivamente largos, lo que requiere «de un músculo financiero que muy pocas empresas tienen» para ejecutarlos.«Un desarrollador pequeño que lleva tres o cuatro años invirtiendo en un proyecto que todavía no ha generado valor, muy probablemente se vea obligado a malvenderlo», destacó. Puso además el foco en la unificación de un marco regulatorio nacional. «Ahora mismo, cambiar de comunidad autónoma es casi como cambiar de país», lamentó.
Marcos González, director general de IAM Carbonzero, centró su intervención en el artículo 26 del real decreto ley 7/2026, que estableció las medidas por la guerra de Irán. Una de las novedades que incluye es un sello de excelencia social, territorial y ambiental que podrá ser exigible a las plantas de biometano. González consideró que se trata «de una novedad positiva, porque aparece con una decisión de incentivar al sector». Sin embargo, existe también preocupación, pues los promotores que hayan decidido vender el biometano fuera no saben si la medida es o no retroactiva, y si por tanto sus plantas portarán el sello correspondiente. «En un municipio donde tengas una planta y no tengas el sello, te van a preguntar : ‘Oye, ¿tú por qué no tienes el sello?’», ejemplificó
Problema y solución
La última intervención corrió a cargo de Íñigo Palacio, director de Desarrollo Sostenible de Genia Bioenergy. Planteó el papel de la industria de gases renovables como la solución a un problema y también como una oportunidad. «El abono para el campo tiene dos problemas: uno a corto plazo, sobre la gestión ineficiente, y otro macro, con las emisiones y el efecto invernadero», reflexionó. Y contó que Genia Bioenergy ya cuenta con 50 proyectos en desarrollo. «Tú me das un residuo con metano y yo te lo devuelvo sin él. Entonces, puedo estar dándote una solución, porque yo optimizo la gestión de ese residuo para que tengas menores riesgos ambientales», concluyó.
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