Siete años después de su disolución -está a punto de cumplirse el aniversario- diferentes entidades de los Poblats Marítims se han unido para que el Ayuntamiento de València rotule una calle a nombre de Salvem el Cabanyal, la plataforma que representó la resistencia vecinal a la apertura de la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar, con lo que hubiese supuesto de partirle la columna vertebral al barrio, incluyendo sus casas históricas y características, muchas de las cuales, ante esa amenaza, quedaron en un estado de abandono que se va intentando revertir poco a poco con sus diferentes procesos de rehabilitación.
La promoción de la idea viene tanto de una acción doble de l’Associació de Veïns i Veïnes del Cabanyal-Canyamelar por un lado y de una plataforma de firmas tanto de este colectivo como de otras fuerzas vivas de la zona: Associació de Comerciants i Professionals del Marítim ACIPMAR, Associació Veïnal PAVIMAR, Societat Musical Unió de Pescadors i el Gremi d’Artesans de València. El argumento es sencillo: «reconocer la defensa puesta en valor del patrimonio urbano único y dejarlo para la posteridad. Honrar la persistente implicación del vecindario en la protección del barrio». Tanto, como que el Cabanyal se describe como «un símbolo de resistencia cultural de la identidad colectiva. Salvem el Cabanyal ejerció un papel fundamental desde 19998 a 2019 organizando actividades y reclamando la atención sobre la importancia del barrio, su trama urbana, su modernismo popular y su historia para la ciudad de València y como ejemplo internacional de defensa ciudadana».
Por tener, se tiene ya hasta el espacio elegido, puesto que no se concibe la rotulación en un lugar que no sea en el Cabanyal, donde las calles son históricas y están rotuladas desde hace años, casi todas con alegorías al entorno. Pero hay un pequeño solar peatonal creado con motivo de la construcción el nuevo Centro Cívico. La parcela ha dejado un espacio que limita con l’Escorxador, que puede convertirse en «plaza», recordando además que éste fue «sede de las asambleas de esta plataforma».
«Instamos a las autoridades locales y a la comunidad a apoyar esta denominación oficial. Es fundamental reconocer y celebrar los esfuerzos de la comunidad para preservar para futuras generaciones» insisten en la petición. La Asociación Vecinal recuerda, además, que Salvem el Cabanyal fue «una respuesta transversal, abierta, sostenida y siempre propositiva, con aciones de movilización pacífica, plural e integradora, lo que permitió articular una respuesta colectiva sólida».
Espacio urbano propuesto para rotular la plaza / Germán Caballero
Incómodo para el actual equipo de gobierno
Corresponder a la petición tiene su punto incómodo para el actual gobierno municipal: Salvem el Cabanyal no dejó de ser una respuesta contra el PP de Rita Barberá, que había diseñado ese plan que trituraba cientos de viviendas singulares para que Blasco Ibáñez, sorteada la rotonda de la estación de tren, continuara su camino hasta el mar. Una amenaza que pervivió en el tiempo y que parecía sin remedio a pesar de una paralización por parte del gobierno de España. La llegada del gobierno de Joan Ribó en 2015 supuso derogar el plan y aunque el barrio ha quedado con muchas mejoras por aplicar, la principal reivindicación quedó satisfecha y supuso la disolución del movimiento. Ahora, la «patata caliente» sería reconocer ese movimiento cívico.














