La selva amazónica, uno de los grandes pulmones verdes de nuestro planeta, podría convertirse en una «árida sabana» si no logramos frenar de forma drástica la deforestación y el calentamiento global. Según apunta un estudio del Potsdam Institute for Climate Impact Research, si no cambiamos rápidamente el rumbo de las acciones climáticas actuales hasta dos tercios de la Amazonía podrían superar un umbral de «no retorno» en las próximas décadas y perderse para siempre. Y en ese caso, afirman los expertos, no solo desaparecería un ecosistema único en el mundo sino que, además, también se perderían innumerables especies, recursos y materias primas que sustentan la vida de comunidades enteras. «Estos cambios no son inevitables. Si conseguimos detener la deforestación, restaurar bosques degradados y reducir rápidamente las emisiones, aún podemos reducir los riesgos», afirma Johan Rockström, primer autor del trabajo.
Los expertos advierten que si las tasas de deforestación siguen aumentando, la selva llegará a su «punto de no retorno» antes de cruzar el umbral de calentamiento global de los 2 grados
El estudio, publicado este miércoles en la revista ‘Nature’, utiliza modelos climáticos para entender, por un lado, el impacto de la deforestación y, por el otro, el del aumento global de las temperaturas. El análisis concluye que en estos momentos ya se ha perdido alrededor de un 18% del bosque amazónico pero que, de seguir así, las pérdidas podrían ser aún más drásticas para finales de siglo. El escenario que más preocupa es que las tasas de deforestación aumentaran entre un 20 y un 28% en las próximas décadas porque, en ese caso, un aumento de menos de 2 grados de media en las temperaturas globales ya provocaría pérdidas inmensas y, sobre todo, irreversibles en la selva amazónica. Por el contrario, según apuntan los expertos, si se redujera drásticamente la deforestación, estos ecosistemas podrían aguantar un aumento más marcado de las temperaturas y no se verían en peligro hasta alcanzar umbrales de calentamiento de 4 grados.
Efectos locales y globales
Según explican los expertos, la deforestación y el calentamiento global interactúan entre sí y son capaces de modificar de forma drástica las condiciones climáticas registradas en la selva amazónica. Eso se debe a que en el Amazonas, hasta la mitad de las precipitaciones proviene del agua reciclada que los árboles liberan a la atmósfera a través de vapor y que posteriormente vuelve a caer en forma de lluvia sobre la cuenca amazónica. «El calentamiento global y la deforestación afectan a las retroalimentaciones de la lluvia en todo el sistema amazónico. Cuando la deforestación interrumpe el transporte de humedad en una zona del Amazonas, regiones enteras a cientos o incluso miles de kilómetros también pueden perder resiliencia debido a efectos de sequía en cascada», afirma Arie Staal, profesor asistente en la Universidad de Utrecht (Países Bajos) y coautor del estudio.
«La deforestación continua está socavando esta estabilidad y empujando el ecosistema hacia un punto de no retorno. Esto no solo sería devastador para la región, sino que podría tener consecuencias de gran alcance para todo el planeta»
Los científicos también advierten de que una eventual pérdida de la selva amazónica también podría tener efectos en el clima global. «Hasta ahora, la selva amazónica ha desempeñado un papel vital en la estabilización del sistema terrestre como sumidero de carbono, regulador del reciclaje de humedad y hogar de la mayor biodiversidad terrestre del planeta. La deforestación continua está socavando esta estabilidad y empujando el ecosistema hacia un punto de no retorno. Esto no solo sería devastador para la región, sino que podría tener consecuencias de gran alcance para todo el planeta«, comenta Rockström. En esta misma línea, otros trabajos han planteado que la degradación extrema del Amazonas podría acelerar aún más el calentamiento global, provocar alteraciones en los patrones climáticos de gran parte del globo y hasta producir cambios drásticos en los ciclos globales del agua dando lugar a más sequías en algunas regiones y más lluvias torrenciales en otras.
Los científicos piden frenar las tasas de deforestación y acelerar los planes de restauración de la naturaleza para salvar este ecosistema
En estos momentos, según constatan los registros, la selva amazónica ya ha perdido casi un 20% de su extensión debido a la tala de árboles y está sufriendo el impacto de un aumento global de la temperatura de 1,5 grados de media. Ante este escenario, los especialistas llaman a aplicar medidas más contundentes para salvar este pulmón verde del planeta. El científico brasileño Carlos Nobre, miembro del Panel Científico por la Amazonía, reclama «implementar soluciones basadas en la naturaleza» como, por ejemplo, conseguir tasas de «cero deforestación, degradación e incendios provocados para 2030» y, paralelamente, implementar restauraciones forestales a gran escala en la Amazonía. Solo así, afirma, podremos salvar este ecosistema tan importante para el globo.
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