Una de las semanas más difíciles del Gobierno, al menos este año, se ha saldado finalmente con el cierre de la crisis abierta con uno de sus socios más fiables, el PNV. Fuentes de la cúpula nacionalista confirman a EL PERIÓDICO que dan por cerrada la crisis con el Ejecutivo porque «han entendido el mensaje». Al desfile del empresario Víctor de Aldama por el Tribunal Supremo (TS) elevando sus acusaciones al máximo y a la declaración del asesor Koldo García ante el mismo TS se sumó el martes una sonora derrota del Gobierno en el Congreso. El PP, Vox y Junts per Catalunya tumbaron el decreto que pretendía limitar la subida de los alquileres y prorrogar los contratos antiguos. A todo esto se sumó el martes el enfado mayúsculo de los nacionalistas vascos con sus socios del PSE-EE, que decidieron elevar hasta Moncloa.
Los socialistas vascos -que gobiernan en coalición el Ejecutivo vasco y múltiples ayuntamientos con el PNV- ridiculizaron el martes a su socio y presidente del Euskadi Buru Batzar, Aitor Esteban, en sus redes sociales con una imagen modificada con inteligencia artificial (IA). Después de que el dirigente jeltzale afirmara que ahora veía «base para poder avanzar» en las negociaciones para la reforma del Estatuto de Autonomía, el PSE publicó la imagen de un Esteban que se lanzaba sonriente a una piscina: «¡Vaya! Ahora hay agua en la piscina del nuevo Estatuto… dice el PNV», aseguraba la cuenta oficial del PSE-EE en X. Para añadir a continuación que «ya es casualidad que coincida con un momento difícil para su partido, cuando han decidido seguir la estela de EH Bildu».
La imagen y el mensaje levantaron las iras de la dirección del PNV, que canceló una reunión prevista con un interlocutor del PSOE, Antonio Hernando, y elevó hasta Madrid su queja. En su opinión, «no hay nada que justifique una falta de respeto de este calibre; es indecente», según afirmaron desde Bilbao.
Fuentes del PNV relatan a este diario que Moncloa se movilizó enseguida y entendió su enfado. De hecho, el martes se produijeron conversaciones al máximo nivel para rebajar la tensión. No pudo llevarlas a cabo directamente el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, por la muerte de su padre ese mismo día. Pero fue el propio director de Gabinete de la Presidencia del Gobierno, Diego Rubio, quien llamó el martes a Aitor Esteban, como desveló el líder peneuvista ayer en ETB. Al día siguiente, la portavoz nacionalista en el Congreso, Maribel Vaquero, lanzó una advertencia explícita y una pregunta directa a Sánchez en la sesión de control del Congreso: «Usted sabrá cómo quiere llegar hasta la convocatoria electoral, si quiere compañía o no, presidente».
Sánchez, inmediatamente, recogió el guante: «Por supuesto que quiero compañía y, además, buena compañía, como la del PNV», respondió conciliador. Tanto, que el PP de inmediato interpretó que el presidente «se había humillado» ante los nacionalistas vascos.
«Han entendido el mensaje, nosotros lo hemos entendido y alguien no lo ha entendido», aseguran desde la dirección de la formación vasca. El malestar con el secretario general de los socialistas vascos, Eneko Andueza, continúa. Además, como resaltan desde el PNV, se han echado en falta unas disculpas. Y la imagen sigue sin ser borrada en las redes sociales de la federación socialista.
«El PSOE actúa como si tuviera mayoría»
Eso sí, la crisis con el Gobierno se da por cerrada. En los últimos meses, los peneuvistas denuncian que han echado en falta más diálogo desde Moncloa o desde los ministerios sobre todo a la hora de enviar al Congreso reales decretos leyes sin negociarlos previamente. Las mismas fuentes llegan a asegurar que «el PSOE actúa como si tuviera mayoría». Y desde la ruptura de Junts, no la tiene y tiene que negociar y conseguir los apoyos proyecto a proyecto con grupos políticos a veces de signo opuesto desde la izquierda (Podemos) hasta la derecha del PNV o de Junts.
La interlocutora principal del Ejecutivo de España con Bilbao era hasta ahora la exvicepresidenta María Jesús Montero. Desde su marcha a Andalucía, ha ocupado su lugar Félix Bolaños, que se ha convertido, de momento, en su interlocutor único.
Los nacionalistas vascos están también muy descontentos con la gestión de la huelga de médicos que está llevando a cabo la ministra de Sanidad, Mónica García. Esta misma semana, Aitor Esteban ha pedido que sea Pedro Sánchez quien tome las riendas de esta crisis porque «no se está gestionando bien». Por último, Sabin Etxea exige que se agilicen las transferencias pendientes y pactadas en el acuerdo de investidura e insisten en su premisa principal: es necesario intensificar el diálogo y la comunicación entre el Gobierno y el PNV. Queda algo más de un año de legislatura, según ha reiterado varias veces Sánchez, y los nacionalistas vascos tienen la intención de seguir siendo la «compañía constructiva» de la que se habló en el Congreso el miércoles.
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