«Soñar está bueno, pero la realidad es lo que pasa en la tierra, que es lo que nosotros hacemos y lo que Dios quiere». Diego Pablo Simeone apela a la divinidad como la afición del Atlético apela a él, que quizá no alcance la categoría la deidad futbolística, pero sí, sobradamente, la de profeta. El Cholo encarna la transustanciación de Moisés en el credo colchonero, el hombre que ha de llevar al club a la tierra prometida, que no es otra que el título de Champions que por tres veces se le ha escapado en el último versículo, dos de ellas bajo su mandato.
«El fútbol no nos debe nada a nadie. Las cosas se merecen y se logran», incidió el preparador argentino antes de abordar el penúltimo escalón en su persecución de El Dorado. El Arsenal, líder de la Premier League en virtual igualdad con el Manchester City es el oponente de la séptima semifinal de la historia del Atlético. Tres de ellas las superó (Celtic, Chelsea y Bayern) y otras tres (Ajax y dos veces frente al Real Madrid) fueron su estación final. Para estímulo de los supersticiosos, y Simeone lo es bastante, siempre que los colchoneros eliminaron al Barça acabaron disputando –aunque también perdiendo, claro– la final.
Simeone, durante la rueda de prensa previa al Atlético-Arsenal. / SERGIO PEREZ / EFE
No va más para Arteta
Hace ya tiempo que la Copa de Europa se convirtió en una obsesión para Simeone, el hito que completaría la obra que viene ejecutando con brillantez en los 15 últimos años, una estabilidad impropia de los tiempos actuales, en los que los entrenadores son elementos sospechosos, cada vez más corta su caducidad.
En esa faceta, esta noche en el Metropolitano, el martes que viene en el Emirates de Londres, encontrará complicidad en el banquillo contrario. Salvando las distancias, la trayectoria de Mikel Arteta en el Arsenal se caracteriza también por la confianza en un método y en un crecimiento sostenible. La diferencia quizá radique en que este final de temporada puede ser definitivo para el entrenador guipuzcoano, al que ya se le exige un trofeo de primer orden tras siete años en el cargo, solo adornados por una FA Cup y dos Community Shield tras una generosa inversión en refuerzos.
Un precedente engañoso
También como el Atlético, el Arsenal nunca ha ganado esta competición, jugando una única final del año 2006 frente al Barça de Frank Rijkaard, y esta es apenas su tercera semifinal, tras la que ganó hace 20 años contra el Villarreal y la que perdió la pasada temporada ante el PSG. El precedente de la fase liga entre ambos conjuntos, ganado por un engañoso –por demasiado abultado– 4-0 por el Arsenal, sirve poco como referencia, pues ni un equipo ni otro están en el punto de cocción que presentaron en aquel choque jugado en octubre. A priori, los rojiblancos han crecido desde entonces y los ‘gunners’ han perdido buena parte de su solidez.

Jugadores del Arsenal. / Nick Potts/PA Wire/dpa / Europa Press
«Es extraordinario que el Atlético esté en una semifinal de Champions después de nueve años», reivindicó ayer Simeone, en el día de su 56º cumpleaños. Hace tiempo que el equipo madrileño abandonó su interés por la Liga, descolgado de la pelea por el título desde muy pronto, en búsqueda de ser campeón este curso. Fracasó en su intento de conseguirlo en la Copa del Rey, tras perder la final contra la Real Sociedad, y no quiere que le suceda lo mismo con la Champions.
Para esta noche, no podrá contar el Atlético con Barrios, de nuevo lesionado en una segunda mitad de temporada de pesadilla para él, pero sí a priori con Lookman, Hancko y Julián Álvarez. También está ya disponible Oblak, con la duda de si será titular o si Simeone decidirá dar continuidad a un Musso brillante en ausencia del esloveno. En el Arsenal, Saka ya está recuperado de sus problemas físicos, aunque está por ver si juega o no como titular hoy
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