Lo que debía ser la penúltima dosis de un tratamiento contra el cáncer de próstata acabó convirtiéndose en una condena. Julián acudió al Hospital Universitario de Burgos para recibir una sesión de quimioterapia de recuerdo, una fase en la que, según su familia, «ya casi estaba curado». Sin embargo, recibió una dosis seis veces superior a la recomendada de un fármaco clave. Tras meses ingresado en la UCI, falleció y se convirtió en la tercera víctima mortal de este error hospitalario.
Sus hijos, Laura y Pedro, relatan ahora el calvario vivido desde aquel momento y denuncian la falta de información, la soledad y la ausencia de apoyo institucional. «Estamos destrozados, muy preocupados también por nuestra madre y al final tenemos una sensación de indefensión total y de falta de explicaciones», han explicado en directo para Más Espejo.
Julián convivía desde hacía tiempo con un cáncer de próstata, pero mantenía una vida completamente normal: «Tenía una calidad de vida muy buena, no le había producido ningún efecto secundario importante. Hacía vida normal, caminaba todos los días varias veces y no le impedía ninguna cosa«, recuerdan sus hijos.
Molestias gástricas, hemorragias nasales y no poder ni caminar
Todo cambió tras aquella sesión de tratamiento. Él mismo notó algo extraño: «Vio que el preparado que le estaban administrando no era igual al de ocasiones anteriores. Nos lo comentó cuando llegó a casa y luego se lo comunicó a las compañeras del hospital de día».
Poco después, comenzaron los síntomas. Primero fueron pequeños mareos, pero el deterioro fue rápido y devastador. «Empezó con molestias gástricas, con hemorragias nasales, echaba coágulos de sangre y no se podía ni levantar. El primer día, cuando tuvo que ir a buscarle la ambulancia, no podía bajar las escaleras», han detallado sus hijos.
«Hasta el día 19 por la tarde no nos comunicaron el error»
La familia sospechó desde el primer momento que algo no iba bien. El 17 de diciembre, Julián ingresó por urgencias y hasta dos días después no recibieron una explicación. «Hasta el día 19 por la tarde no nos comunicaron el error. Nos dijeron que había habido un error humano y que había sido sobredosificado tres veces más de lo que él debía recibir».
Sin embargo, después descubrieron que no había sido el triple, sino seis veces más, una información que conocieron públicamente durante una rueda de prensa del propio hospital.
Los hijos aseguran que ellos mismos alertaron de la posibilidad de un fallo en la medicación: «Yo llamé a mi madre y le dije: mamá, diles por favor que revisen si ha habido algo erróneo en la quimio o si le han puesto más dosis, porque este efecto que está teniendo nunca lo ha tenido«.
Pese a sus avisos, otros pacientes siguieron recibiendo el mismo tratamiento. «Lo que más nos llama la atención es que en esos mismos días, cuando nosotros ya habíamos avisado, se continuó dando esa quimioterapia y a nosotros nos decían que eran efectos normales».
Abandonados por negligencia y sin ayuda psicológica
La frase que más repiten es también la que resume su dolor: «Nadie nos dio ninguna explicación. Nadie nos ofreció ningún tipo de ayuda». La mujer de Julián no recibió atención psicológica hasta febrero, y fue por iniciativa de una médico de la UCI. Ahora, la Justicia investiga un posible homicidio imprudente, lesiones y los fallos en los controles internos del Hospital Universitario de Burgos. La Fiscalía también ha señalado como posibles responsables civiles a la Consejería de Sanidad y a la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León.
Mientras tanto, para Laura y Pedro queda una pregunta sin respuesta: ¿Cómo una dosis destinada a curar terminó costándole la vida a su padre?
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