En el primer aniversario del gran apagón que dejó a toda la península ibérica sin suministro eléctrico durante horas y que es considerado ya el incidente más grave en el sistema eléctrico europeo en los últimos 20 años, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha viajado hasta Ascó (Tarragona) para visitar sus centrales nucleares, que según el plan del Gobierno se cerrarán en 2030 (Ascó I) y 2032 (Ascó II). Por eso, el líder de la oposición ha aprovechado la fecha para exigir al Gobierno que dé marcha atrás en su calendario de cierre de plantas de energía nuclear. «Me comprometo a extender la vida útil de todas las centrales nucleares de España de forma coherente, razonable y técnicamente blindada», ha declarado ante los medios de comunicación.
En 2019 las grandes eléctricas (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP) pactaron con el Ejecutivo un calendario de cierres escalonados de todas las centrales entre 2027 y 2035, pero las empresas exigen ahora que se revisen los tiempos al considerar que la crisis energética se ha disparado por el contexto internacional. También la Comisión Europea ha emitido un informe con recomendaciones para hacer frente a la subida de precios de la energía debido a la guerra de Irán donde defiende su continuidad.
Entre el listado está evitar el cierre «prematuro» de las nucleares y mantener abiertas aquellas que puedan seguir suministrando electricidad «fiable, de bajo coste y con bajas emisiones». Un argumento que Feijóo ha usado para criticar que «España vaya en sentido contrario» a Bruselas y que no solo el Gobierno, sino «muchos partidos», se muestren en contra del cierre de las centrales nucleares por «cuestiones ideológicas».
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