Las mujeres dentro de ETA tenían un papel secundario, pero algunas asumieron roles violentos

El 3 de mayo de 2018 la banda terrorista ETA anunció su disolución definitiva tras seis décadas de actividad. Sin embargo, tras ocho años aún quedan heridas abiertas, principalmente entre las víctimas. «El terrorismo no solo deja consecuencias inmediatas, sino también efectos a largo plazo que afectan a familias y a la sociedad en su conjunto», explica a El Periódico la doctora Vanesa Berlanga, profesora de la Universidad Abat Oliba CEU y añade que «la cicatrización es un proceso lento, que requiere tiempo, reconocimiento y memoria«.

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