La Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha sancionado hoy con una multa de 1.000 euros a un magistrado que subió un expediente judicial a una plataforma de inteligencia artificial para que le ayudara a redactar una sentencia, de lo que no informó al resto de los miembros de su sección.
Estos descubrieron que la resolución que se les presentaba a la firma había sido elaborada por ChatGPT porque al magistrado se le olvidó borrar algunas de las consultas que había hecho a la IA, según se comprobó a lo largo de la tramitación del expediente disciplinario.
Fueron los demás miembros del tribunal los que decidieron comunicar los hechos al presidente de la Audiencia, que, a su vez, los trasladó al órgano de gobierno de los jueces.
El Promotor de la Acción Disciplinaria, Ricardo Conde, había propuesto una sanción de suspensión de empleo y sueldo durante 15 días y una multa de 1.000 euros por dos faltas disciplinarias.
Una de carácter muy grave por «ignorancia inexcusable en el cumplimiento de sus deberes judiciales», por haber acudido a la IA para redactar la sentencia.
Y otra de carácter grave de revelación de información conocida en el ejercicio de su función, al incorporar conscientemente el expediente judicial a una plataforma de IA de uso general.
Por mayoría de seis votos contra uno, la Comisión Disciplinaria solo ha apreciado la segunda falta y no la primera al no considerar probado que el magistrado redactara la sentencia con IA.
La mayoría de la Comisión ha concluido que el expedientado se valió de la inteligencia artificial «como auxilio y complemento, pero no en sustitución de sus funciones judiciales».
Los vocales han tenido en cuenta que el asunto ya estaba deliberado en la sección a la que pertenecía el magistrado, tanto en lo que se refería a los fundamentos jurídicos como al fallo.
Uno de los miembros de la Comisión, sin embargo, ha votado a favor de la sanción propuesta por el Promotor de la Acción Disciplinaria.
«Un poco más extenso»
Durante la tramitación del expediente se acreditó que el magistrado deliberó con el resto de integrantes del tribunal -de la jurisdicción civil- un recurso de apelación cuya ponencia le había correspondido.
Cuando entregó la sentencia para su firma, los miembros de la Sala se dieron cuenta de que había sido elaborada con ChatGPT porque algunas de las interacciones realizadas por el ponente con el programa de IA figuraban en el texto de la resolución.
De esas interacciones se desprende que la IA le advirtió en un momento dado de que se había denegado una prueba.
«Qué prueba denegó», preguntó entonces el magistrado. «De dónde sacas la denegación de la prueba«, le insistió. En otro momento le pidió al programa que el resultado «sea un poco más extenso».
«Aquí tienes una versión más detallada y jurídicamente precisa», contestó la IA.
En otra interacción, la IA le propone: «Si necesitas mayor precisión, habría que revisar el auto de admisión y denegación de prueba en la audiencia previa para verificar la fundamentación del juzgador. ¿Quieres que reformulemos el texto del recurso resaltando este punto con mayor claridad?». «Sí», dijo el juez. «Aquí tienes una versión mejorada», respondió ChatGPT.
La Fiscalía consideró que los hechos no constituían infracción disciplinaria y solicitó el archivo del expediente disciplinario sin imposición de sanción alguna.







