La noche que Quevedo eligió para anunciar su nuevo álbum, El baifo, dejó una imagen doblemente surrealista en Las Canteras: miles de personas mirando al cielo por un espectáculo de drones en el mar y, al mismo tiempo, una multitud girando la cabeza hacia la terraza del Hotel Aloe Canteras convencida de que el cantante estaba a escasos metros. No era él. Era un falso Quevedo. Pero durante unos minutos dio exactamente igual: bastó una silueta parecida, una gorra, una sudadera y el contexto perfecto para encender la mecha de la histeria colectiva.
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