la investigación de un topónimo indígena que «se comió» Artenara y que desvela la historia de Gran Canaria

La Conquista castellana transformó la realidad cotidiana de los antiguos aborígenes canarios. Este proceso se reflejó en su distribución territorial y la toponimia que, ante la escasez de registros escritos y el nacimiento de nuevas denominaciones concedidos a los invasores, dejó en el olvido nombres nativos por muy importantes que llegaron a ser. Uno de ellos fue el de Artebirgua, el nombre que recibía en la Cumbre grancanaria limítrofe con Tirma y Tamadaba un término municipal indígena, pese a haber alcanzado una gran relevancia social como territorio geográfico y de esplendor económico como granero ancestral.

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