La FIFA ha escenificado este miércoles un cierre de filas en torno a su presidente, Gianni Infantino, tras la crisis provocada por el frustrado proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), la filial con la que pretendía reorganizar la explotación comercial de sus competiciones y dar entrada a inversores minoritarios.
La iniciativa, que contemplaba la venta de un 20% de la nueva sociedad por unos 4.200 millones de dólares para aumentar la financiación destinada al desarrollo del fútbol, fue retirada después de una fuerte contestación de confederaciones como UEFA y Concacaf, que denunciaron la falta de consulta y de transparencia en el proceso.
La Confederación Asiática se une a UEFA y Concacaf contra el plan de Infantino / Archivo
Con el objetivo de rebajar la tensión interna, Infantino reunió en Rabat (Marruecos) al secretario general, Mattias Grafström, y a varios miembros de la dirección de la FIFA. A su salida tras más de siete horas de encuentro Infantino no realizó declaraciones a los periodistas que aguardaban a las puertas de la sede regional del organismo y la FIFA no comentó detalles hasta por la noche a través de un comunicado oficial.
La organización hace autocrítica. Reconoce que «se cometieron errores» en la tramitación de FIFA Forward Enterprise y admite que «no era la intención que el Consejo de la FIFA y las asociaciones miembro se sintieran excluidos del proceso y que el proceso debería haberse gestionado de otra manera«. Asimismo, acepta que «también se cometieron errores después de que la propuesta se filtrara a los medios de comunicación«.
La FIFA explica que esas disculpas ya han sido trasladadas por carta al Consejo y a las 211 federaciones nacionales, al tiempo que anuncia una revisión interna cuyos resultados se presentarán en la próxima reunión del Consejo.
El organismo confirma además que el proyecto FFE queda definitivamente descartado. «Con el proyecto retirado, se acordó que la FIFA ya no tolerará ningún ataque contra su integridad, su buena gobernanza y el debido proceso, y tomará todas las medidas necesarias para proteger y salvaguardar su nombre y su reputación», señala el comunicado.
Pese a las rectificaciones, la FIFA insiste en defender la legalidad de todo el procedimiento. «Aunque se cometieron errores, todo lo que se hizo se llevó a cabo en pleno cumplimiento del marco regulatorio de la FIFA«, sostiene la organización, que asegura haber extraído lecciones de esta crisis y promete mejorar sus mecanismos de comunicación y gobernanza.
La retirada de FIFA Forward Enterprise supone el mayor revés político para Infantino desde su llegada a la presidencia en 2016 y abre un periodo de incertidumbre dentro del máximo organismo del fútbol mundial, cuando el dirigente suizo ya trabaja para asegurar apoyos de cara al próximo ciclo electoral.










