Barcelona tiene nuevo rey del tenis. Arthur Fils confirmó su semana grande en la Ciudad Condal y se hizo con el título de campeón tras superar a Andrey Rublev (6-2 y 7-6 (2)) en la gran final imponiendo su gran nivel mostrado a lo largo de todo el torneo.
Cuarto título en su carrera y primero desde 2024, Fils certifica así su recuperación total después de la grave lesión sufrida el año pasado en Roland Garros, que le dejó prácticamente sin poder competir durante el resto de la temporada.
Trabajo, esfuerzo y mucho sufrimiento que tuvieron su merecido premio en Barcelona después de una semana que cerca estuvo de empezar con tragedia en su debut ante Terence Atmane, donde salvó dos bolas de partido en contra, pero en la que acabó desplegando un tenis brillante con el que maravilló al público que volvió a llenar la Pista Rafa Nadal del RCTB-1899.
Su ley
Y eso que el inicio del partido no fue nada bueno para sus intereses, con Rublev rompiendo ya en el primer juego. Pero la ventaja del ruso fue un espejismo, porque del 0-2 inicial se pasó al 6-2 que entregó el primer parcial al francés.
Juego agresivo y certero que, dominado por su derecha, fue castigando juego a juego a un Rublev sin respuesta y con muchos errores.
Manuel Orantes invitado especial en la final / BCN OPEN
La profundidad de bola de Fils fue un tormento para el ruso, que apenas pudo hacer daño con su derecha. El saque de Rublev tampoco fue lo suficientemente dañino y Fils se sintió como pez en el agua atacándole turno tras turno.
El segundo set pudo tener un inicio muy parecido al primero, pero Fils consiguió salvar las tres bolas de rotura que tuvo en contra. Un mazazo más para los intereses de Rublev, que pese a salvar un turno maratoniano con su saque, de 26 puntos y siete oportunidades de break, se vio con la misma situación que en el primer set.
Reacción sin premio
Parecía que el guion se iba a calcar en el segundo parcial, aunque Rublev tenía una vida extra guardada. Con 5-3 y 0-40 el ruso salvó tres bolas de partido y rompió en el siguiente juego a Fils, que se temió lo peor.
Como si la final de Roland Garros se reeditara en Barcelona, Rublev tuvo en su mano cambiar el partido por completo, pero el destino no tenía guardada esa suerte al ruso. Cedió el saque para igualar el partido y en el ‘tie break’, le pudieron los nervios.
7-2 en el tanteador del desempate y raqueta contra el suelo para evidenciar que la lógica de todo el partido se iba a imponer finalmente.
Merecido título para Fils que le devuelve dentro del Top 25 y demuestra que la mejor versión del tenista al que muchos etiquetaron como el posible tercero en el dominio Alcaraz – Sinner está de vuelta.
Fils toma el trono de Barcelona y releva a Holger Rune. El francés volvió a explotar en Barcelona y se apunta a la tradición de que quien reina en la capital catalana siempre tiene buen papel en París. En Francia esperan con ansia a un nuevo campeón para su Grand Slam. Fils puede serlo. París ya le espera con los brazos abiertos.













