El hotel Son Bunyola, propiedad de Richard Branson, ha celebrado con xeremies y brindis la presentación de la primera añada de su vino después de más de 100 años que la emblemática possessió mallorquina dejara de producirlo.
La presentación ha tenido lugar en el establecimiento situado en la Serra de Tramuntana y ha contado con la participación de varias personalidades, como Joan Llabrés, director general de Calidad Agroalimentaria; y Gabriel Morell, presidente de la Acadèmia de la Cuina, el Vi i la Gastronomia de les Illes Balears, entre otros.
Se trata de una edición limitada fruto de la vendimia realizada el pasado verano, en la que se obtuvieron 2.500 kilos de uva.
El proyecto de recuperar la viña y el vino de Son Bunyola se inició en 2022 con la siembra de tres hectáreas de cepas y la implicación de Pedro Balda, una figura destacada en el sector de la viticultura como ingeniero agrónomo y doctor en enologia.
Balda proviene de una familia de viticultores y bodegueros de la Rioja que se remonta a seis generaciones. Su trayectoria profesional ha ido acompañada siempre de una trayectoria investigadora y docente como profesor de viticultura en la universidad pública de la Rioja y ha participado en numerosos estudios sobre variedades minoritarias (tanto en Rioja como en Balears y Catalunya).
El vino del hotel Son Bunyola, elaborado con malvasia de Banyalbufar / Bartomeu Font Sbert
Recuperación
En este proceso de recuperación también ha tenido un papel clave el viticultor Jaume Font, además de Vincent Padioleau, director de Son Bunyola, ferviente impulsor del proyecto, y el trabajo exhaustivo y minucioso del equipo de investigadores de la Universitat de les Illes Balears, dirigido por el doctor Hipólito Medrano, quienes hace 26 años salvaron de la desaparición la variedad autóctona malvasía de Banyalbufar.
Este vino ha sido posible después que Richard Branson haya recuperado la finca y haya apostado por la variedad autóctona de malvasía de Banyalbufar.
Desde finales del siglo XIII, Son Bunyola contaba con una importante producción vitivinícola. Ahora bien, a finales del siglo XIX, más concretamente en el año 1891, Mallorca sufrió la invasión de la filoxera, que azotó a toda Europa y que mermó el cultivo de vid.
Al igual que tantos otros viñedos, las plantaciones de Son Bunyola, finca destacada de la zona, fueron devoradas también por esta plaga. Ahora, gracias a todo el trabajo realizado, el vino de Son Bunyola vuelve a ser una realidad.
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