El director del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica de Cartagena, Salvador García-Ayllón, ha desgranado en el programa ‘El Cascabel‘ de TRECE las claves que apuntan a una negligente planificación y gestión de la infraestructura por parte de Adif como causa del reciente accidente de tren. Según el experto, la retirada de material de la vía de madrugada y saltándose el precinto siembra muchísimas dudas, ya que esas piezas son cruciales para la investigación al no existir grabaciones del siniestro.
Un cúmulo de irregularidades
García-Ayllón ha expuesto que en los últimos tiempos se ha asistido a “un abanico de pequeñas irregularidades”, como certificados que aparecen modificados a posteriori, tramos de carril que se quitan por no tener certificado de calidad o la autorización para mover piezas clave sin un respaldo técnico detrás. Para el director, todo ello mina la credibilidad de la versión inicial y pone el foco sobre el gestor de la infraestructura.
Vista aérea de los trenes accidentados cerca de Adamuz
El experto insiste en que, al no haber caja negra con grabación de audio ni vídeo del descarrilamiento, las pruebas periciales son la única vía. “Todo lo que al final se sirva para resolver el juicio va a las pruebas que que se permiten inferir a los peritos en sus informes, pues una hipótesis, una causa muy probable”, ha afirmado. Por ello, considera que el material retirado, aunque su valor probatorio esté comprometido, contenía información fundamental sobre el estado de la vía.
Mantenimiento, la clave olvidada
El informe de la Guardia Civil concluye que la vía se rompió 22 horas antes del accidente y que se detectó una señal anómala de corriente, un indicio que, según García-Ayllón, evidencia que el siniestro se podría haber evitado. “Todo al final conduce a lo mismo, conduce a una negligente planificación y gestión de la infraestructura y a una falta de inversión en mantenimiento”, ha sentenciado.
Este déficit de mantenimiento no solo se refiere a no reponer carriles o traviesas, sino a la falta de inspecciones con la suficiente frecuencia, como las auscultaciones por ultrasonidos. García-Ayllón ha recordado que la línea donde ocurrió el suceso, la de Madrid-Andalucía, es la más antigua de España, inaugurada en 1992, y ha sufrido un envejecimiento acelerado en los últimos 5 años por el incremento de tráfico tras la liberalización.
Un sistema de seguridad obsoleto
Otro de los puntos críticos es la tecnología. El sistema de seguridad de la línea, conocido como LZB, es antiguo en comparación con el estándar europeo ERTMS 2, mucho más moderno y preciso. Esta carencia ya había sido denunciada de forma “premonitoria” hace un año por la directora general de Ouigo, quien lamentó tener que adaptar sus trenes de última generación a un sistema de seguridad anticuado.
La directiva de la operadora privada lo describió de una forma muy gráfica, según ha recordado el profesor: “Estamos metiendo aquí Netflix, en unos trenes, que son tipo Netflix, en una infraestructura que es como una tele blanco y negro”. Para García-Ayllón, esta situación demuestra que se ha priorizado “la inversión en nuevas infraestructuras” y “que se cortase la cinta cuando el AVE llegaba a tal ciudad” en lugar de modernizar y mantener adecuadamente la red existente.










