Rory McIlroy ganó su segundo Masters consecutivo después de aguantar los ataques de todos los pretendientes al título como el número uno del mundo, Scottie Scheffler, para lograr su segunda chaqueta verde consecutiva, con un total de 276 golpes y con sólo un impacto de renta sobre el número uno del mundo
Una victoria histórica ya que el norirlandés se convertía en el cuarto jugador en la historia del Masters, de repetir triunfo en el ‘Grande’ con más pedigrí de los cuatro que se disputan a lo largo del año. Nicklaus, Faldo y el último en lograrlo fue Tiger Woods en las ediciones de 2001 y 2002.
McIlroy llegó al ecuador del torneo con seis golpes de renta, la mayor en la historia del Masters, aunque en una tercera jornada muy mediocre (+2), se dejó atrapar por Cameron Young, En la jornada final, también pasó sus apuros como el doble bogey en el cuatro o el bogey en el seis, aunque los recuperaba rápido en el siete y el ocho.
El Amen Corner le impulsó
Llegó a perder el liderato por dos golpes ante Cameron Young e incluso Justin Rose. Aunque en el Amen Corner, empezó a dilucidarse el torneo. El inglés salía con dos bogeys mientras Rory solucionaba esos hoyos con birdie en el 12 y 13 que empezó a marcar las diferencias.
Mientras el resto de rivales iban perdiendo fuelle, fue entonces cuando emergió la figura de Scottie Scheffler que hizo el último intento de acercarse a Rory con birdies en el 15 y 16. Aunque no lograba el tercero seguido en el 17 y ya se quedó sin hoyos. Una actuación espectacular del número uno mundial, que jugó las dos últimas vueltas sin cometer un solo error, algo realmente histórico, aunque no fue suficiente y se quedó en -11.
Scheffler demostró en los últimos hoyos del Masters que había que contar con él / ERIK S. LESSER / EFE
Con un Rory que se dedicó a administrar su ventaja sin sobresaltos, e incluso el bogey en el 18 le valió para adjudicarse su segunda chaqueta y entrar en la historia del torneo dónde ya se ha ganado un nombre, sumando además su sexto Major en su carrera.
«Más relajado»
«Me siento mucho más relajado», dijo McIlroy antes de arrancar el torneo. «Eso no disminuye mi motivación para salir a jugar bien e intentar ganar el torneo, pero sí, estoy más tranquilo al respecto», algo que se notó en la última vuelta, sin la presión de buscar el primer triunfo.
Con la victoria en el Masters que tanto anhelaba ya asegurada y el histórico Grand Slam como parte de su legado, surgió un McIlroy más seguro de sí mismo, más maduro, convencido de que puede tener aún más éxito en el futuro, especialmente en Augusta National.»Sé que ahora puedo hacerlo más veces», dijo McIlroy, en unas palabras premonitorias sobre la victoria de este domingo.

Justin Rose llegó a liderar con dos golpes pero no pudo aguantar / ERIK S. LESSER / EFE
«Así que eso debería facilitarme un poco salir y jugar el golf que quiero jugar». El norirlandés hizo buenas sus palabras, para sumar su segunda chaqueta, y confirmar que puede ser un jugador que marque época en el Masters después de muchos años intentando conseguirlo y ahora le han caído dos consecutivas.
Sobre su vuelta, Rory dijo que «la salida del 12 fue muy importante y también deel 13…así que cuando conseguí meter la bola en la calle y lograr el birdie, fue definitivo», dijo en la entrega de la chaqueta.
Scheffler lograba ese segundo puesto (-11), mientras que la tercera plaza se la adjudicó un grupo de cuatro jugadores con Hatton, Henley, Justin Rose y Cameron Young, un grupo de estrellas que tuvieron que ceder ante el norirlandés, el más acertado y más maduro para una victoria histórica en Augusta.













