Queda tela aún por cortar en la Premier. Los pronunciamientos sobre la conquista del título por parte del Arsenal estarán un tiempo en barbecho. Los veredictos no serán tan contundentes durante unos días. Hasta el próximo domingo, tal vez, cuando el Etihad acoja el Manchester City-Arsenal (17.30 h.).
El City de Pep Guardiola anda acechando al Arsenal en una persecución que le ha acercado tanto que Mikel Arteta siente el aliento de su antiguo jefe en el cogote. El conjunto londinense tropezó el sábado en casa con el Bournemouth (1-2) y ese error se ha visto agravado con el formidable triunfo mancuniano en el campo del Chelsea (0-3). Tan contundente en el marcador como en el césped en una demoledora segunda mitad.
Pep Guardiola reacciona alarmado al ver a Nico O’Reilly sentado en el suelo por lesión. / ADRIAN DENNIS / AFP
Seis puntos y un partido menos
El caso es que el grupo de Guardiola depende de sí mismo para coronarse campeón. Está a seis puntos con un partido menos. Si vence al Crystal Palace en el partido que tiene pendiente y bate al Arsenal en su casa, se colocará líder a cinco jornadas del final. No podrá volver a fallar como en las dos jornadas anteriores, cuando cosechó sendos empates con el Nottingham Forest y el West Ham.
El City salvó la salida más delicada de la recta final ahora que se ha reenganchado a la lucha. Burnley, Everton y Bournemouth son las siguientes que le faltarán para terminar la Premier. Campeón ya de la Copa de la Liga, aún ha de disputar la semifinal de la Copa (en casa ante el Southampton) y tendrá el as de la posible final.

Jérémy Doku acude a festejar su gol, el 0-3, con Mateo Kovacic y Nathan Aké. / DANIEL HAMBURY / EFE
El duelo se decantó en la segunda mitad con dos golpes consecutivos de los celestes ante un Chelsea que desciende en tobogán por la tabla con una victoria en seis jornadas. Nico O’Reilly cabeceó en el área, sin necesidad de saltar (m. 51), un medido centro de Rayan Cherki, que también gestó el segundo gol seis minutos despues, al recorrer toda la frontal del área y meter un rompedor pase a Marc Guéhi, el central, que aún estaba en el área visitante a raíz del lanzamiento del córner (m. 57).

Robert Sanchez detiene un remate de Bernardo Silva. / ADRIAN DENNIS / AFP
El Chelsea se quedó sin ánimos, ya debilitados durante las últimas semanas, para rebelarse. En el primer tiempo habían dispuesto de un par de ocasiones de Cole Palmer y João Pedro y un gol anulado a Marc Cucurella por fuera de juego.
Todavía sin Enzo Fernández, castigado por el propio club por unas declaraciones en las que decía que desearía vivir en Madrid, Moisés Caicedo no supo contener la furiosa presión de Jérémy Doku en una salida de balón que estableció la sentencia definitiva (m. 68).
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