En el Líbano, nada ha cambiado desde el anuncio de alto el fuego en Irán. Los ataques israelíes continúan contra el país de los cedros con elevada intensidad. Solo durante la jornada del sábado 97 personas perdieron la vida y 133 resultaron heridas. Este sábado, los bombardeos se han concentrado en el sur y el este del país. De momento, 13 personas han muerto este sábado y decenas han resultado heridas. Mientras, la oposición a las negociaciones directas con Israel que tienen que tener lugar este martes han provocado protestas en las calles de Beirut, donde los ataques israelíes han menguado desde la brutal masacre del miércoles que mató a 357 personas en 10 minutos.
A lo largo del sábado, 38 aldeas en el sur del Líbano han sido objetivo de los ataques aéreos israelíes, mientras que los drones atacaron a otras nueve, según el recuento del medio libanés L’Orient-Le Jour. Nueve localidades han sido blanco de fuego de artillería, incluyendo proyectiles que contenían fósforo. El bombardeo más brutal ha tenido lugar en la aldea de Qana, que se corresponde con la bíblica población de Caná donde Jesús de Nazaret realizó el milagro de la conversión del agua en vino. Allí, los ataques israelíes de esta noche, que han matado a seis personas, incluidas tres mujeres, han sido descritos por el alcalde Ali Atieh al mismo periódico como «extremadamente violentos» que han desatado un «anillo de fuego» que destruyó por completo más de 12 viviendas. En Maaroub, otro bombardeo israelí ha matado a seis civiles, dos de ellos mujeres.
Ataques de Hezbolá
Por su parte, Hezbolá ha afirmado haber llevado a cabo 37 ataques contra fuerzas y posiciones israelíes en Líbano y el norte de Israel. Durante el domingo, los ataques de la milicia han continuado, pero no han provocado daños ni heridos en el bando israelí. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha felicitado la Pascua ortodoxa a los cristianos del país haciendo un llamado a la unidad. «Espero sinceramente que esta festividad inspire a todos los libaneses a mantener nuestra unidad, evitar la discordia y priorizar la razón y el interés nacional para que juntos podamos superar los peligros que enfrentamos y para que la estabilidad, la paz y la prosperidad prevalezcan en todo el Líbano», ha dicho en su cuenta de X.
Salam se encuentra en el punto de mira a dos días de que empiecen las negociaciones directas con Israel en Washington. Durante el sábado, centenares de personas se reunieron en Beirut para protestar contra esta iniciativa en una manifestación organizada por Hezbolá. Este grupo político, junto a la otra formación chií libanesa Amal y la rama local de los Hermanos Musulmanes, Al Jamaa al Islamiya, han mostrado su oposición al diálogo con Tel Aviv. «Un alto el fuego es la condición fundamental para cualquier negociación, y negociar bajo fuego es inaceptable e injustificado», ha denunciado Mustafa al-Fouaani, jefe del Buró Ejecutivo del Movimiento Amal, en una ceremonia por las víctimas de los ataques israelíes, según la agencia nacional de noticias NNA. Según al Jamaa al Islamiya, el diálogo supone «una forma de reconocimiento del enemigo«.
Amenazas de Teherán
Israel ha expresado su intención de separar totalmente el Estado libanés y Hezbolá. Desea negociar con el Estado mientras continúa sus operaciones militares contra la milicia y exige que el gobierno tome medidas contra ella confiscando sus armas. Desde el alto el fuego de noviembre de 2024, el gobierno libanés ha llevado a cabo un proceso de desarme del grupo, que esta renovada ofensiva ha demostrado haber resultado incompleto. A su vez, Salam ha recibido amenazas llegadas de Teherán, principal aliado y financiador de Hezbolá. «El primer ministro libanés debe saber que ignorar el papel de la resistencia y de Hezbolá expondrá al Líbano a riesgos para su seguridad«, ha afirmado Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo iraní.
Según L’Orient–Le Jour, a partir de «fuentes bien informadas», la delegación iraní en Islamabad incluye al representante de Hezbolá en Irán, Abdallah Safieddine, hermano del exsecretario general del partido, Hashem Safieddine, asesinado por Israel en octubre de 2024. Este gesto demuestra, de nuevo, que, para Irán, la ofensiva militar contra el Líbano está vinculada a la agresión que ha sufrido el régimen de los ayatolás. La brutal agresión israelí ha matado a más de 2.020 personas en apenas seis semanas y herido a 6.436. El Consejo Nacional de Investigación Científica, vinculado al gobierno libanés, ha anunciado este sábado que, en solo 35 días, casi 38.000 casas han sido destruidas o gravemente dañadas, profundizando la crisis humanitaria provocada por el 1,2 millones de personas que han sido desplazadas.
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