El Patriarca Latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, cree que no hubo «mala intención» en la policía israelí, que le prohibió el acceso al Santo Sepulcro para oficiar una misa privada el Domingo de Ramos, sino que las autoridades «subestimaron» la magnitud de la celebración.
«No creo que hubiera mala intención o algo así como no querer permitir a los cristianos el rezo, sino que subestimaron el evento y su importancia. Aunque, dadas las circunstancias, fuera solo un pequeño rito, simbólicamente tenía mucha relevancia», ha señalado Pizzaballa.
La Policía israelí, alegando una ambigua limitación de aforo por seguridad debido a la guerra con Irán, no permitió a Pizzaballa acceder a la Basílica del Santo Sepulcro para oficiar de forma privada (junto a otros tres altos representantes católicos) la misa y bendición del pasado Domingo de Ramos.
Sin embargo, semanas atrás, durante la festividad judía de ‘purim’ se repitieron escenas en las que centenares de personas se congregaban, saltándose la normativa sobre el máximo de 50 asistentes a reuniones debido al estado de alerta.
Oleada de indignación internacional
La decisión del pasado domingo generó una oleada de indignación internacional, con jefes de gobierno europeos y el embajador de Estados Unidos en Israel levantando la voz de forma contundente, lo que llevó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a dar marcha atrás y revocar el veto para que el patriarca latino pudiera entrar a este lugar sagrado para el cristianismo durante esta Semana Santa. «Aplicar el mismo criterio» a todos los credos.
Así, y aunque pidió pasar página y «mirar al futuro», el patriarca latino pidió a Israel «aplicar el mismo criterio» para todos los creyentes en Tierra Santa durante tiempos de guerra.
Para lo que resta de semana en Jerusalén se prevén celebraciones a puerta cerrada en el Santo Sepulcro, junto a los diez frailes que viven de forma permanente en su interior y algunos obispos, para «preservar la liturgia de la Semana Santa».
«La situación continúa tensa y problemática»
El cardenal Pizzaballa también se ha referido a la situación de las comunidades cristianas en Cisjordania ocupada, que incluso antes de la guerra ya sufrían las restricciones de desplazamiento a la Ciudad Santa por parte del Ejército israelí, y que, además, están sufriendo ataques por parte de colonos radicales judíos.
«La situación continúa tensa y problemática debido a los continuos enfrentamientos con colonos. Algunos antiguos diplomáticos destinados en Israel y rabinos redactaron una carta posicionándose al respecto. Creo que se está despertando una conciencia sobre lo que está pasando», culmina el patriarca latino.












