No creo que haya hecho nada malo

El pueblo de Azuaga, en la provincia de Badajoz, se ha vivido un fuerte enfrentamiento en torno a una procesión de Semana Santa. El incidente terminó con la imagen del Cristo dañada y la cruz hecha pedazos.

Aunque el Ayuntamiento había dado permiso para la procesión, un grupo de vecinos trató de impedir su llegada a la iglesia haciendo ruido con cencerros. La razón de la protesta fue que el paso no contaba con la bendición del párroco local.

En Y ahora Sonsoles hemos hablado con Alberto Sacristán, uno de los cofrades que se manifestaron en contra del paso. «No creo que haya hecho nada malo, he hecho una manifestación pacífica«, afirma.

Pese a que el dueño del paso ha denunciado los hechos y las víctimas de la agresión han presentado un parte de lesiones, Alberto advierte que él también salió herido en la pelea. «Me han provocado un esguince», señala. ¿Hasta dónde llegará la guerra de la Semana Santa en Azuaga?

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