El fútbol no entiende de barreras y el verdadero partido no termina con el pitido final, sino que no hace más que arrancar. Mientras que el planeta centra su atención en los grandes estadios y en las figuras más relevantes, el fútbol de verdad se juega día tras día en las calles más inhóspitas y en los suburbios más profundos.
El deporte es la mejor forma de sanar y bajo esta creencia, la exposición «Fútbol para la esperanza» ha abierto sus puertas en Casa Mediterráneo con el objetivo de hacer reflexionar a la sociedad sobre la importancia del deporte en la vida de jóvenes inmersos en contextos difíciles.
La inauguración contó con la presencia de tres futbolistas de la primera plantilla del Hércules: Roger Colomina, Oriol Soldevila y Josep Calavera. También lo hizo con Valentín Botella, presidente de la Fundación Hércules CF y vicepresidente del club.
Durante el acto, los representantes del conjunto blanquiazul pudieron observar las fotografías expuestas y además, pudieron conocer de cerca la historia de cada una. Su presencia no pasó inadvertida y desde CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, se agradeció el detalle y se puso en valor la importancia de que figuras de renombre apoyen el otro fútbol, aquel que no recibe ni focos ni titulares.
El proyecto está llevado a cabo por los fotógrafos Ofelia de Pablo y Javier Zurita, dos profesionales especializados en historias con impacto social. Para entender el nacimiento de «Fútbol para la esperanza» hay que retroceder en el tiempo hasta 2010 cuando España se proclamó campeona del mundo.
Ahí conocieron el otro lado del fútbol, uno en el que las condiciones de vida son extremas, porque cuando todos los focos apuntaban hacia un lado, el otro mundial también se estaba disputando, pero en este no había ni premios millonarios ni lujos, solo un rincón donde poder ser felices.
Más tarde, en el Mundial de Qatar, la intención de Ofelia de Pablo y de Javier Zurita era la misma, seguir conociendo el otro fútbol, sin embargo, dieron con una idea que terminó siendo clave para «Fútbol para la esperanz». No era necesario viajar hasta la otra parte del mundo porque en España, un país con tanta tradición futbolera, también había equipos y protagonistas en situaciones similares.
Cinco equipos
A raíz de eso, la exposición se articula en torno a cinco equipos que representan diferentes realidades donde el fútbol no hace más que transformar una cruel realidad social. El primero de ellos es el CEAR CF, un proyecto que nació en Alicante en 2019 con el objetivo de ofrecer algo más que asistencia básica a migrantes y refugiados. A día de hoy se ha convertido en un espacio pensado para quienes llegan huyendo de situaciones extremas y encuentran en el deporte a su fiel acompañante.
El segundo equipo es Darna. Este nació en Barcelona como una asociación de ayuda a jóvenes migrados y cuando los miembros pidieron a la presidenta crear un equipo de fútbol, al poco tiempo ya era una realidad. Sin dinero, con pocas posibilidades de futuro, pero con una ilusión tremenda, Darna lucha por ser campeón de liga y aparece fotografiado en «Fútbol para la esperanza».
Los Dragones de Lavapiés son el tercer equipo. A raíz de una asociación que lleva años luchando por la integración, se han convertido en un símbolo de unión y libertad alrededor de un balón de fútbol. Jugones también está presente en la exposición, así como Sudáfrica, ya que en los campos del país, los niños y las niñas luchan por defender sus derechos y a veces su vida con un balón de fútbol como arma.
La exposición muestra relatos de superación y de amor por el deporte en cada fotografía con historias en las que el fútbol ha sido decisivo. El deporte sana y es uno de los mejores conductores hacia una transformación social que se observa a las mil maravillas en el proyecto presentado en Casa Mediterráneo.










