- Infiltración en foros yihadistas a través de Telegram
- Investigación de la Guardia Civil y la Audiencia Nacional
- Identificación y perfil de la sospechosa
- Uso de agente encubierto informático en la investigación
- Acciones e interacción del agente encubierto
- Difusión de contenidos de propaganda y enaltecimiento
- Detención y seguimiento internacional
- Condena por enaltecimiento y quebrantamiento de medida cautelar
Infiltración en foros yihadistas a través de Telegram
“Tras acceder al enlace compartido por la investigada, el agente que administra el agente encubierto informático comprueba que se corresponde con la invitación al grupo de Telegram bajo el nombre de «la ghalib ala allah amat al islam» de índole yihadista y en el que se da difusión a videos de propaganda de la organización terrorista Daesh”.
#OperacionesGC | @guardiacivil y @FBI desmantelan la mayor estructura online de difusión de propaganda de la organización #terrorista “Estado Islámico”
? En España 9 detenidos vinculados al tejido virtual yihadista
? En #colaboración con @Europol, @Eurojust así como con… pic.twitter.com/uwuPQnf42C— Guardia Civil (@guardiacivil) June 14, 2024
Ese contacto se dio entre una mujer, natural de Gijón pero residente en Oslo, y un guardia civil de la Jefatura de Información.
El agente se hizo pasar por un simpatizante del Daesh para recabar información sobre esa mujer: una impulsora relevante de la propaganda yihadista virtual de la organización que, durante años, gobernó parte de Siria e Irak y que tiñó de sangre las calles de París, Bruselas, Berlín, Manchester y también Barcelona.
El episodio es un caso destacado de una forma de infiltración clave en algunas operaciones antiterroristas: el agente encubierto informático.
Investigación de la Guardia Civil y la Audiencia Nacional
Todo comenzó en el marco de las investigaciones de la Unidad Central Especial 2 (UCE-2) de la Jefatura de Información de la Guardia Civil, que persigue el terrorismo yihadista y la radicalización, “para detectar contenidos difundidos a través de fuentes abiertas que resulten idóneos para la difusión del mensaje terrorista, que enaltezcan a las propias organizaciones terroristas, sus acciones o sus autores o que causen menoscabo o descrédito a las víctimas, especialmente aquellos cuyo origen sean ciudadanos residentes en España o vinculados a nuestro país”.
#OperacionesGC I Detenida una persona en #Valencia por difundir propaganda en favor de la organización terrorista #Hamás
➡️El detenido residía en #España desde el año 2020 y estaba siendo monitorizado por su creciente proceso de radicalización terrorista
➡️Durante la… pic.twitter.com/GibCGHkW4z
— Guardia Civil (@guardiacivil) July 5, 2025
Los guardias civiles dedicados a perseguir el terrorismo yihadista identificaron en un portal de internet a un usuario que actuaba “como una entidad virtual propagandística operante en el ámbito yihadista de Internet en el ámbito descentralizado, y vinculada ideológicamente al Daesh”, a través de la cual se estaba difundiendo videos traducidos al español en favor de las actividades criminales de esa organización terrorista.
La Jefatura de Información elevó un escrito a la Audiencia Nacional con el resultado de esas investigaciones.
Aportó tres videos difundidos a través de esa cuenta, que incluían subtítulos en español.
Para los guardias civiles, esos vídeos eran una señal de que el administrador de esta cuenta virtual podría tener algún tipo de vínculo con España, bien porque residiera o hubiera residido en nuestro país, o bien porque tuviera algún tipo de vinculación física en España.
Así que la Jefatura de Información de la Guardia Civil solicitó a la Audiencia Nacional que emitiera un mandato judicial dirigido a Telegram, para que la empresa responsable de esa aplicación de mensajería instantánea facilitara información sobre la cuenta investigada: datos de registro y la fecha y hora del mismo, historial de conexiones y publicación de mensajes desde la creación del canal/cuenta, datos de la línea telefónica vinculada, numeración, país de origen, tipo de dispositivo desde el que se utilizaba la cuenta, datos de localización geográfica referentes a las conexiones y publicación de mensajes en la cuenta desde su creación, así como cualquier otro dato de carácter personal vinculado.
De igual forma pidieron que, mediante una comisión rogatoria internacional, las autoridades judiciales de Estados Unidos investigaran una cuenta en la plataforma digital Archive.org, que es un repositorio de documentos y páginas web.
La Audiencia Nacional accedió a realizar esas diligencias, que tuvieron éxito. Lograron identificar varias cuentas de usuario que participaban en grupos de Telegram relacionados con contenidos y apoyo al Daesh y que podrían estar relacionadas con España.
Identificación y perfil de la sospechosa
Durante la investigación se logró averiguar quién estaba detrás de una cuenta, que tenía un nick con caracteres árabes.
La administraba una mujer nacida en 1978, por lo que cuando la Guardia Civil elevó el caso a la Audiencia Nacional en 2022 tenía 44 años. Era española, no tenía antecedentes penales, había nacido en Gijón, pero se comprobó que se encontraba por entonces en Oslo.
Desde la capital de Noruega realizaba esas actividades de difusión de contenido propagandístico del Daesh, en muchas ocasiones con mensajes o subtítulos en castellano: de ahí el interés de la Guardia Civil.
Esta mujer no se limitaba a actuar con una única cuenta. Manejaba al menos siete perfiles en Facebook, Instagram, TikTok y Telegram. Una de las cuentas en Telegram llevaba por nombre «Ummandalusiya».
Uso de agente encubierto informático en la investigación
Una vez que se confirmó que detrás de esas cuentas estaba una mujer española, aunque viviera en Noruega, la Guardia Civil pidió dar un paso más.
La UCE-2 de la Jefatura de Información solicitó al juez de la Audiencia Nacional autorización para utilizar un agente encubierto informático.
La diferencia entre el infiltrado y el agente encubierto es el delito y la intervención judicial.
La Jefatura de Información de la Guardia Civil, la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia, como también las unidades de información de los Mossos d’Esquadra y de la Ertzaintza, tienen personas infiltradas en diferentes ambientes, grupos y organizaciones sobre los que se requiere obtener información: también en ambientes del islamismo radical.
Cuando un infiltrado detecta que en los círculos en los que se mueve se prepara la comisión de un delito, se da aviso a la autoridad judicial.
Un juez y un fiscal de la Audiencia Nacional pueden autorizar a ese infiltrado a convertirse en agente encubierto: la autorización le permite participar en esas redes delictivas, con objeto de destaparlas y poder proceder a la detención de los delincuentes y además, si es posible, abortar el delito antes de que se cometa un atentado, un asesinato, una gran operación de entrada de droga en España…
En paralelo al ámbito ‘físico’, los servicios de información también cuentan con infiltrados en foros y canales del extremismo islámico en Internet, para tratar así de contactar con potenciales terroristas, que o bien distribuyen propaganda yihadista y animan a otros a atentar, o bien ellos mismos coquetean con la idea de cometer un atentado, y dan pasos para ello.
Como se ve en el caso de esta mujer española que actuaba desde Noruega, los agentes antiterroristas están infiltrados en esos foros. Cuando la investigación se judicializa, pueden solicitar al juez que les autorice a activar un “agente encubierto informático”, es decir, crear un usuario virtual con el que se hacen pasar por islamistas radicales.
Con el informe favorable de la Fiscalía, la Audiencia Nacional autorizó a la Unidad Central Especial 2 de la Jefatura de Información de la Guardia Civil a crear una identidad supuesta en Internet para administrar perfiles en las redes sociales Facebook, Instagram, Twitter y Google+, así como a través de las aplicaciones de mensajería Whatsapp, Telegram, Instagram y Line, o en cualquier otra red social o aplicación de intercambio de información que utilizara la investigada.
Acciones e interacción del agente encubierto
Los guardias civiles crearon ese agente encubierto informático. Con el usuario creado se introdujeron en los canales que manejaba la investigada. No sólo eso: comenzaron a interactuar con ella.
Lograron que ella enviara al perfil de Telegram del agente encubierto informático un enlace. El guardia civil que manejaba el perfil comprobó que era una invitación a un grupo de Telegram, el ya citado «la ghalib ala allah amat al islam».
En el grupo se difundían vídeos de propaganda del Daesh, y numerosos ‘nasheeds’. Son piezas musicales interpretadas por voz a capela o con instrumentos, que suelen hacer referencia a dogmas y cuestiones históricas del Islam.
Los ‘nasheeds’ son una de las principales vías de adoctrinamiento y propaganda del Daesh y de otros grupos yihadistas.
La investigada también le envió al agente encubierto informático varios archivos de audio con ‘nasheeds’. Algunos se referían a la guerra de Siria, y enaltecían tanto a Daesh como a Al-Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria.
Los guardias civiles escondidos tras el usuario creado con autorización judicial recibieron de esta propagandista otros contenidos, como vídeos de TikTok con predicaciones de jeques salafistas.
Especialmente significativa fue una conversación que mantuvieron con ella por Telegram. Hablaron sobre el juramento de lealtad (Bay’a) al nuevo líder del Daesh, que estaban haciendo grupos afines y «lobos solitarios» en todo el mundo.
Esa mujer española mandó al agente encubierto informático el texto del juramento en inglés y en árabe.
Difusión de contenidos de propaganda y enaltecimiento
Gracias a la infiltración de la Guardia Civil en varios canales restringidos, antes y durante la activación de agente encubierto informático, se comprobó que esta mujer participaba activamente en grupos donde se publicaban contenidos del Daesh.
Ella interactuaba y asumía “un rol dinamizador”, que se traducía en compartir textos, manifiestos de apoyo a yihadistas presos, y sobre todo, muchos vídeos producidos por Al-Hayat Media Center, el aparato de propaganda del Daesh.
Por ejemplo, difundió un vídeo que alentaba a realizar ataques individuales a los «lobos solitarios» que no podían desplazarse a las zonas de conflicto (como Siria). El vídeo incluía imágenes de atentados como los de Paris en noviembre de 2015, Bruselas y Niza en 2016, y daba ideas sobre apuñalamientos, ataques suicidas con chalecos explosivos, utilización de vehículos como arma y colocación de artefactos explosivos.
En TikTok hizo circular vídeos como uno con un mapa de la Península Ibérica, en el que los nombres de España y Portugal desaparecen y se lee Al-Andalus, con un fondo de sonidos de disparos y un ‘nasheed’ yihadista.
La Guardia Civil también confirmó que la sospechosa había colgado en Archive.org más de 4.000 archivos, la mayoría de ellos vídeos de propaganda del Daesh, “con lo que facilitó que todo usuario que accediera a su cuenta tuviera a su disposición este contenido yihadista de una manera sencilla y totalmente pública”.
Detención y seguimiento internacional
La investigación culminó con la detención de esta mujer en agosto de 2023.
Europol analizó todos los contactos extraídos del teléfono móvil que se le incautó en el momento de su arresto. Los cruzó con sus registros de consumidores y diseminadores de propaganda terrorista a través de internet y encontró numerosas coincidencias: 400 de los contactos de esta española habían sido ya previamente monitorizados por Europol por su participación en foros virtuales yihadistas y en doce grupos de Telegram de los hallados en el dispositivo de la acusada.
También se supo que tenía contacto con un tunecino, condenado por terrorismo por su intención de viajar a Siria para enrolarse en las filas del Daesh. A la acusada le encontraron una reserva de vuelo desde Barcelona a Túnez.
La Audiencia Nacional puso en libertad provisional a la detenida. Le prohibió salir de España, pero en noviembre de 2023 fue detectada en Noruega.
Tras emitir una requisitoria internacional, fue detenida y encarcelada de nuevo, hasta que fue puesta en libertad en febrero de 2025.
Condena por enaltecimiento y quebrantamiento de medida cautelar
Hace unas semanas la Audiencia Nacional condenó a esta mujer como autora de un delito de enaltecimiento del terrorismo a una pena de dos años de prisión y multa de 15 meses con cuota diaria de tres euros, así como inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en los ámbitos docente, deportivo y de tiempo libre, por un tiempo de seis años añadido al de la duración de esta pena de prisión.
Por el delito de quebrantamiento de medida cautelar le impuso una multa de 12 meses por el segundo delito con cuota diaria de 3 euros.











