Las Palmas de Gran Canaria se ha consolidado en los últimos años como un destino urbano de referencia. ¿En qué momento se encuentra actualmente el modelo turístico de la ciudad?
Las Palmas de Gran Canaria atraviesa un momento de plena madurez turística, consolidada como el principal destino urbano del Atlántico medio. Así lo hemos evidenciado en foros internacionales como FITUR, donde la ciudad ha reforzado su posicionamiento y capacidad de atracción. Nuestro modelo ha logrado algo especialmente complejo en destinos urbanos: equilibrar la actividad turística con la vida cotidiana de quienes residimos aquí. No se ha construido a costa de la identidad local, sino precisamente potenciándola. Esa autenticidad, ese carácter propio, es hoy uno de nuestros principales activos diferenciales frente a otros destinos competidores.
¿Cuáles son las previsiones turísticas para 2026 en términos de ocupación, conectividad y perfil del visitante?
Venimos de un ejercicio 2025 excepcional, con cifras récord tanto en número de visitantes —con un crecimiento cercano al 10%— como en pernoctaciones, que aumentaron en torno a un 6,5%. Los primeros meses de 2026, especialmente enero y febrero, confirman una tendencia sólida de crecimiento sostenido. Además, hemos logrado corregir uno de los principales retos históricos del destino: la estacionalidad estival, que hoy presenta un comportamiento mucho más equilibrado. De cara a 2026, las previsiones están inevitablemente condicionadas por la evolución de los mercados emisores y el contexto internacional, pero partimos de una base muy sólida. La ciudad mantiene una conectividad aérea competitiva y un posicionamiento claro como destino seguro, con servicios de primer nivel y una oferta diversificada. Ofrecemos experiencias urbanas auténticas, vinculadas a la cultura, la gastronomía y el estilo de vida local.
¿Cree que Las Palmas de Gran Canaria puede estar acercándose a un límite de carga turística en determinadas zonas o momentos del año?
Es fundamental tener claro que el turismo debe ser un aliado de la ciudadanía, nunca un competidor. Ese equilibrio se pone especialmente a prueba en ámbitos sensibles como la vivienda. Mientras el sector alojativo reglado, especialmente el hotelero, presenta un alto grado de desarrollo y calidad, sí existe una presión creciente derivada de la vivienda vacacional. En este sentido, consideramos imprescindible avanzar en su regulación, incluyendo la declaración de zonas tensionadas, una medida que hemos trasladado al Gobierno de Canarias. Nos movemos ya en cifras muy elevadas de visitantes, lo que obliga a una gestión responsable del crecimiento. No se trata de crecer sin límites, sino de ordenar el modelo para garantizar la convivencia y preservar la calidad de vida de la población residente.
El turista de proximidad ha ganado protagonismo en los últimos años. ¿Qué peso tiene actualmente en la estrategia turística de la ciudad?
El turismo de proximidad desempeña hoy un papel estratégico. Cuando los propios canarios se desplazan dentro del archipiélago, se genera un impacto directo en la economía local, especialmente en sectores como la gastronomía, el comercio o la artesanía. Además, este visitante tiene un conocimiento previo del territorio, lo que eleva su nivel de exigencia y su interés por experiencias auténticas. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, el visitante interinsular ha permitido mantener niveles de actividad más estables a lo largo del año. Es un perfil que valora la identidad cultural, la oferta urbana y la singularidad del destino, y que encaja perfectamente en el modelo turístico que estamos impulsando.
La incertidumbre internacional, con conflictos geopolíticos abiertos, vuelve a estar sobre la mesa. ¿Puede afectar este contexto al comportamiento del turismo en la ciudad?
El contexto internacional actual, marcado por conflictos geopolíticos, genera incertidumbre en todos los sectores, incluido el turístico. Lo primero es lamentar esta guerra injusta e ilegal. Evidentemente, cualquier escalada de inestabilidad global tiene repercusiones económicas y sociales. Sin embargo, históricamente, Canarias ha actuado como un destino refugio en escenarios de incertidumbre, gracias a su estabilidad, seguridad y conectividad. No obstante, hay variables clave que pueden condicionar la evolución del turismo, como el precio del petróleo y de los combustibles, que inciden directamente en los costes de transporte. Si estos factores se mantienen en niveles razonables, es previsible que la demanda continúe creciendo. En cualquier caso, nuestra estrategia no pasa por aumentar indiscriminadamente el número de visitantes, sino por atraer un turismo de mayor calidad, compatible con el desarrollo sostenible de la ciudad y alejado de procesos de turistificación que ya han afectado a otros destinos.
¿Qué papel juega la sostenibilidad en la estrategia turística municipal, más allá del discurso?
La sostenibilidad no es un concepto accesorio, sino el eje vertebrador del modelo turístico. Y empieza por un principio fundamental: preservar la identidad y la singularidad del destino. La autenticidad es, hoy más que nunca, el principal valor que busca el viajero actual. En este sentido, estamos impulsando iniciativas concretas que refuerzan nuestra cultura y tradiciones, como la puesta en valor del folclore, la gastronomía local o las expresiones culturales propias. Cuando el visitante comprende y conecta con la esencia del lugar, se genera un modelo mucho más respetuoso, enriquecedor y sostenible tanto para quien llega como para quien vive aquí.














