El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) ha fijado un calendario para la rehabilitación de la balsa de San Diego de Villena, infraestructura clave vinculada al trasvase Júcar-Vinalopó. Según la respuesta oficial remitida al Senado, a preguntas del Partido Popular, el inicio de la obra de impermeabilización de esta instalación está previsto para el año 2028. Aunque sin estimación de presupuestos poco concreta, esta respuesta es la más clara que ha dado al Gobierno español sobre la reivindicación de los regantes usuarios del trasvase desde 2018. El escrito está firmado en el último trimestre de 2025, pero ha trascendido ahora, tras una nueva polémica sobre la falta de funcionamiento de la infraestructura.
El cambio de actitud a la reclamación, por lo que deja entrever la respuesta al grupo de senadores populares, se debe al hecho de que el Gobierno español ha constatado la reactivación del trasvase, desde finales de 2023, tras el convenio entre usuarios de la Junta Central del Vinalopó, Acuamed y el Miteco, por un periodo de diez años, que está permitiendo la llegada anual de un volumen mayor de caudales, a un precio asequible subvencionado a los regantes, a cambio de que las empresas agrícolas dejen de extraer el volumen equivalente del agua del Júcar de las masas de agua subterránea sobreexplotadas.
Azud de La Marquesa, en Cullera (Valencia) a pocos kilómetros del mar, desde donde se capta el agua del trasvase al Vinalopó / INFORMACIÓN
Es una de las pocas experiencias en práctica en España de recuperación ambiental de las masas de agua subterráneas en mal estado exigida por la directiva marco del agua y que será de obligado cumplimiento en 2027. Por ejemplo, a finales de 2023 y en mayo de 2024, ante dos preguntas del grupo popular sobre este asunto, el Gobierno emitió dos respuestas idénticas: la empresa pública Acuamed contaba con un proyecto para reparar la balsa, pero entendía que el funcionamiento del trasvase «no requería necesariamente» el embalse por lo que su puesta en servicio «no era urgente».
Dos fases
El proceso se desarrollaría en dos fases, según describe la repuesta. Durante el año 2026 está programado el inicio de los trabajos de actualización técnica y presupuestaria del propio proyecto de obras, que ya dispone de «un documento base redactado» por la sociedad mercantil estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed), que gestiona la infraestructura del trasvase. Para ello, será necesaria la licitación de un contrato de asistencia técnica, cuya convocatoria «se estimaba poder realizar» a finales de 2025 -la respuesta era de ese momento-.

Embalse de regulación del Toscar, en el postrasvase Júcar- Vinalopó / Áxel Álvarez
En el mismo documento, la administración central reconoce que la utilización de este trasvase ha experimentado un incremento notable en los últimos ejercicios, pasando de un volumen de 8 hectómetros cúbicos en 2023 a 15,5 hectómetros cúbicos en 2024. Este año están previstos, como mínimo 26, según el plan de explotación del trasvase. Este aumento en la explotación de la conducción justifica la necesidad de avanzar en la reparación de la balsa, que desde su construcción ha presentado problemas de filtraciones que la han mantenido inservible para la función para la que fue proyectada. Los regantes estiman el coste de la reparación, que el Gobierno no indica, y que no baja de los 20 millones de euros. La puesta en marcha de los trabajos de impermeabilización quedará supeditada a la aprobación previa de la actualización técnica y económica del proyecto.
Reserva
La balsa de San Diego, ubicada en Villena, fue diseñada originalmente para un volumen anual de agua transferida de un máximo de 80 hectómetros cúbicos anuales y cuenta con capacidad para almacenar 20 hectómetros cúbicos. No es estrictamente un embalse, pero sí una balsa única en sus características por su capacidad de almacenamiento, sobre una superficie de más de 110 hectáreas. Su función resulta primordial para la distribución y reserva de los volúmenes procedentes del río Júcar hacia la cuenca del Vinalopó, con el objetivo de corregir la sobreexplotación de acuíferos en la zona. Esa recuperación permite dar una garantía de suministro a los municipios -desde el punto de vista cuantitativo, de la disponibilidad de agua, como cualitativo, de su calidad y que siguen abasteciéndose exclusivamente de la captación de pozos, porque otras fuentes alternativas, como la desalación, son inviables técnicamente.
El trasvase capta los excedentes de agua del río Júcar en el azud de la Marquesa de Cullera (Valencia) a escasos kilómetros del mar y a una cota de 1,5 metros de altura sobre el nivel del mar hasta los 650 de la balsa de San Diego. Una conducción subterránea con cuatro estaciones de bombeo y balsas de almacenamiento intermedias conduce el agua a lo largo de 95 kilómetros hasta su entrega en San Diego, ubicado a caballo entre Villena y el municipio valenciano de Fontanars dels Alforins.
Esa obra desarrollada a lo largo de la década de los 2000 tuvo un coste de 300 millones de euros. Está hora plenamente operativa salvo la balsa. En su primer llenado de prueba en 2010 el agua desapareció por filtración en el subsuelo del vaso, que por su capacidad iba a ser único en España. Desde entonces los agricultores usuarios no lo han empleado para no perder agua. Primero realizaron una pequeña mota -que llamaron «San Dieguín» en el propio embalse para que la entrega de agua se hiciera de forma efectiva en el embalse pero inmediatamente se trasladara a la infraestructura del postrasvase. Ahora, directamente se emplea una derivación entre la conducción del trasvase y la del postrasvase sin que el agua toque el vaso de la balsa.
Batería de preguntas
Fueron los senadores del Partido Popular, encabezados por Agustín Almodóbar, quienes registraron una batería de cuestiones orientadas a conocer los planes del Ejecutivo sobre esta infraestructura. Y ha sido el diputado nacional y experto en recursos hídricos, Joaquín Melgarejo, el que más ha insistido en esta cuestión durante la actual legislatura.
Los parlamentarios populares preguntaron inicialmente cuál es la previsión del Gobierno para presupuestar y ejecutar las actuaciones de rehabilitación y reacondicionamiento de la balsa de San Diego en Alicante, al tiempo que solicitaron información sobre el grado en que se encuentra el proyecto de reparación con Acuamed. Quisieron conocer qué partida presupuestaria se ha destinado a su reacondicionamiento en los presupuestos 2025 y, finalmente, en qué fecha comienzan los trabajos de reparación de esta infraestructura que consideran primordial para el sector agrícola alicantino.
En la exposición de motivos de su iniciativa, los senadores del Grupo Popular destacaron que desde diversas comunidades de regantes y agricultores se ha solicitado reiteradamente la reparación de esta instalación en previsión de la reducción de trasvases y de la sequía continua que amenaza la agricultura de la provincia, subrayando la importancia de esta obra para garantizar el suministro hídrico en la zona.
Junta de Usuarios
La última de estas peticiones ha sido impulsada por la Junta de Usuarios del Vinalopó, como avanzó INFORMACIÓN, para que medio centenar de municipios del Alto, Mig y Baix Vinalopó se pronuncien sobre la reivindicación. Sobre todo después de que el presidente de esa entidad, Ángel Urbina, anunciara que durante el mes de enero tuvo que pedir a Acuamed que cortara la impulsión de agua porque los agricultores, ante un invierno más húmedo de lo habitual, con las balsas del postrasvase llenas y menos demanda de riego, no tenían dónde almacenarla. Para eso se proyectó San Diego: reservar el agua y distribuirla cuando fuera necesaria.
Fuentes cercanas a Acuamed precisan, sin embargo, que hasta que las obras del postrasvase margen izquierdo, que realiza la Generalitat, no estén terminadas la balsa podría ser útil pero no «esencial» para el buen funcionamiento de la infraestructura. Además recuerdan, que al margen de las filtraciones a reparar, se trata de un embalse con un nivel evapotranspiración muy elevado, donde se pierden miles de metros cúbicos de agua cuyo coste de impulsión «nadie va a pagar» y que solo se puede justificar en el momento en el que el embalse necesite funcionar al cien por cien..
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