Ante el fracaso de las negociaciones con EEUU, estancadas desde hace un par de semanas, Irán considera que el «escenario más probable» en Oriente Medio es la retoma de la guerra y las hostilidades entre los dos países.
«La evidencia muestra que EEUU no está comprometida a llegar ningún acuerdo o tratado. Nuestras fuerzas armadas están plenamente preparadas para cualquier nueva aventura o estupidez de los estadounidenses», ha declarado este sábado por la mañana el comandante general segundo del Ejército iraní, Mohammad Jafar Asadí, en un comunicado.
«Las acciones y declaraciones de los funcionarios del enemigo buscan básicamente aparecer en medios, primero para evitar una subida de los precios del petróleo y, segundo, para excusarse a ellos mismos del caos que han creado», ha continuado Asadí.
Estas declaraciones han llegado apenas unas horas después de que Irán confirmase este viernes por la tarde haber mandado a través de Pakistán una nueva propuesta de negociaciones.
Pakistán, junto con Turquía y Egipto, ha sido el país que ha focalizado todo el intercambio de mensajes entre Washington y Teherán, que se reunieron en Islamabad hace dos semanas. Desde entonces, las charlas han fracasado, a pesar de los intentos de los mediadores. Irán rechaza sentarse de nuevo con los estadounidenses mientras EEUU mantenga su doble bloqueo del estrecho de Ormuz, ya bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra.
«No estoy satisfecho. No nos gusta. Piden cosas que no podemos aceptar«, dijo el presidente estadounidense, Donald Trump, este viernes por la noche, en referencia a la última propuesta iraní.
Ésta, según funcionarios anónimos persas, buscaba llegar a un acuerdo inicial que garantizase el final de la guerra. Una vez ocurriese eso, Irán dejaría de bloquear Ormuz si EEUU hacía lo mismo. Tan solo tras todo esto los dos países pasarían a hablar del programa nuclear iraní y del futuro de los 440 kg de uranio altamente enriquecido —a niveles muy cercanos a los necesarios para la bomba— bajo posesión de la República Islámica.
Washington lo rechaza por completo, ya que el doble bloqueo de Ormuz —y la sombra de la guerra, que está suspendida pero podría volver en cualquier momento— es la mayor herramienta de presión estadounidense. A causa del cierre de esta vía, Irán no puede exportar ni crudo ni gas, la única vía de financiación internacional de la que dispone Teherán.
Todo esto, sin embargo, tiene un coste: ni Irán ni ningún país del Golfo es capaz de exportar su producto, lo que ha hecho aumentar los precios del petróleo y gas mundiales y ha puesto en jaque, por supuesto, a toda la economía global, sobre todo la asiática, muy dependiente de los hidrocarburos de la región.
Negociaciones complicadas
«Con nuestra propuesta, proponemos que el asunto más delicado, la cuestión nuclear, sea mandado a un punto final en las charlas. Así se crearía una atmósfera más conductiva», ha asegurado esta fuente anónima iraní. Antes de la guerra, sin embargo, EEUU e Irán ya intentaron estas negociaciones atómicas. El resultado fue una mesa rota por el inicio de la guerra, lanzada junto con Israel el 28 de febrero.
Trump reclama a Irán que termine con su programa de enriquecimiento durante un mínimo de 20 años, y entregue estos 440 kg de uranio purificado. Teherán lo rechaza: asegura que el uranio es «patrimonio nacional iraní» y que el programa de enriquecimiento es su «derecho soberano». Todos los expertos coinciden que Irán nunca intentó desarrollar la bomba, pero se acercó a niveles de enriquecimiento al límite de poder hacerlo, una clara violación del Tratado de No-Proliferación Nuclear del que Irán es firmante. Teherán posee uranio purificado al 60%. El requerido para la energía civil es de apenas un 3%. La bomba necesita un 90% de enriquecimiento.
Amenazas y un limbo
El estancamiento de las negociaciones ha llevado esta guerra a un estado de limbo. No hay bombas ni ataques, porque terminaron con el alto el fuego del 7 de abril, pero tampoco hay avances diplomáticos ni una salida a la vista. Y con Ormuz aún cerrado, la economía mundial no puede tomar un respiro.
Las amenazas de volver a los ataques están ahí, y son mucho más duras que antes: Irán ha asegurado en los últimos días que si vuelven los bombardeos, entonces forzará el cierre del estrecho de Bab el Mandeb, que separa el mar Rojo del océano Índico y es la principal vía de comercio entre Asia y Europa.
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