Trump, Netanyahu y Jamenei. Elaboración propia
Jornada caótica la de un sábado que amanecía en España con otra ofensiva militar de Estados Unidos y que ha acabado con la confirmación de la muerte del ayatolá Alí Jamenei por parte de Donald Trump. Todo eran rumores provenientes del Gobierno de un Benjamin Netanyahu que optó por no pillarse los dedos y se limitó a hablar de “indicios” que apuntaban al asesinato del líder supremo iraní durante los ataques. Hasta que el inquilino de la Casa Blanca aparcó las dudas para consolidar esas pistas hebreas. “Está muerto”, ha proclamado el magnate a través de su perfil oficial en su red social (Truth Social), junto a un extenso texto en el que celebraba la baja de “una de las personas más malvadas de la historia”.
El presidente de Estados Unidos ha sostenido en su mensaje que el asesinato del líder supremo iraní representa justicia, pero no sólo para el pueblo árabe, sino también para los ciudadanos estadounidenses y de distintos países que – apunta – fueron víctimas tanto de él como de sus colaboradores más cercanos. Trump ha celebrado que Jamenei “no pudo evitar” los sistemas de inteligencia y de rastreo “altamente sofisticados” de Washington y de Tel Aviv, que unieron fuerzas para desplegar la bautizada como Operación Furia Épica este sábado sobre Teherán. “No había nada que él ni los otros líderes que han sido asesinados junto a él pudieran hacer”, se ha jactado el republicano, evocando el tono triunfalista de la captura de Nicolás Maduro.
Asimismo, ha asegurado que la muerte de Jamenei abre una ventana a la esperanza para el pueblo iraní. O dicho de otro modo, supone la “mayor oportunidad” para que los ciudadanos tomen las riendas de su país. En este sentido, ha deslizado que miembros de la Guardia Revolucionaria, del Ejército de Irán y de fuerzas de seguridad están buscando inmunidad. Una condición a la que ahora podrían aspirar, según sus palabras, aunque más adelante “sólo obtendrán muerte”. Espera así que se unan a los “patriotas iraníes” para devolver a la nación a la grandeza que merece.
La muerte de Jamenei, sin embargo, no supone un punto y final a la ofensiva desplegada este sábado sobre Teherán. El propio Trump ha confirmado que los bombardeos “intensos y de precisión” continuarán ininterrumpidamente durante el tiempo que sea necesario para alcanzar el objetivo declarado de “paz en todo Oriente Próximo”, así como en el “mundo
En el mismo mensaje, el presidente afirma que espera que la Guardia Revolucionaria y la policía se unan a los “patriotas iraníes” para devolver el país a la grandeza que, según indica, merece. También señala que los bombardeos “intensos y de precisión” continuarán sin interrupción durante el tiempo que sea necesario para alcanzar el objetivo declarado de “paz en todo Oriente Próximo y, de hecho, en el mundo.
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