Unas orejas de peluche que se mueven solas y suben o bajan según el estado de ánimo del usuario, asistentes virtuales que atienden en decenas de idiomas o sistemas que permiten pagar con la palma de la mano. Son algunas de las soluciones de inteligencia artificialque empiezan a abrirse paso en el comercio, la hotelería o los espacios públicos. Y van a más.
Detrás de varias de estas aplicaciones está Altair Tech, una empresa asturiana con sede en Gijón, creada en septiembre de 2025 por tres socias con perfiles complementarios y una amplia trayectoria internacional. Begoña Fernández Costales, empresaria asturiana y CEO de Bego Costa África & Worldwide, impulsa el proyecto junto a Isabel López Ferrer, asturiana, y Remedios Martínez, de Madrid. La compañía trabaja con un único gran fabricante tecnológico, ZKTeco, con más de dos décadas de trayectoria y fábricas en China, Tailandia e Indonesia, además de una central para Europa en Madrid. “Nosotras no somos distribuidoras al uso: compramos directamente en fábrica y personalizamos el producto de origen”, explica Fernández Costales, que subraya el carácter a medida de las soluciones que ofrecen.
Uno de los productos más visibles son las pantallas digitales basadas en inteligencia artificial, cada vez más presentes en escaparates, aeropuertos o centros comerciales. Muchos de esos modelos incorporan cámaras que permiten segmentar contenidos por rangos de edad o perfiles generales, siempre con las limitaciones que impone la normativa europea de protección de datos. “Esa cámara puede recoger muchos más datos, pero por el tema de protección de datos no se pueden usar más: solo los que son objetivos, como el conteo de personas”, detalla. En la práctica, la tecnología permite, por ejemplo, que una inmobiliaria muestre pisos distintos según el perfil del transeúnte que se detiene ante el escaparate.
No es el único sector que empieza a notar el empujón de la IA. Donde la inteligencia artificial se percibe de forma más directa es en los hoteles, con la implantación de asistentes virtuales capaces de atender al cliente sin pasar por recepción. Altair ya ha comercializado uno de sus modelos, que contesta en tiempo real y en distintos idiomas. El objetivo es agilizar la atención, reducir colas y liberar al personal de tareas repetitivas, especialmente en horas punta.
Una aplicación para pagar con la mano / LNE
Más llamativa resulta la aplicación biométrica del pago con la palma de la mano, ya implantada en China y en pruebas comerciales en Estados Unidos. “Te escanean la palma y la asocian a tu tarjeta: cuando llegas al torno del metro pones la mano y se abre”, relata Fernández Costales. En Europa, sin embargo, su uso se limita por ahora a entornos privados. “Aquí es más complicado por banca y seguridad de datos. En cualquier sitio no lo podemos vender; sí, por ejemplo, en un club privado”, añade, donde el sistema permitiría pagar consumiciones o reservar servicios sin llevar encima tarjetas ni efectivo.

Las orejas de peluche / LNE
En el ámbito más experimental aparece un algoritmo de detección de ondas cerebrales con aplicaciones sanitarias y lúdicas. En el primer caso, permitiría mover prótesis de forma más natural. “El del brazo biónico es impresionante: gracias a este algoritmo, una persona con una prótesis va a poder moverla”, afirma. La misma tecnología, trasladada al ocio, ha dado lugar en Japón a un fenómeno curioso: unas “orejas” de peluche que suben o bajan según el estado de ánimo del usuario. “Es una pasada; el mismo algoritmo, llevado a la parte lúdica, hace que esas orejas detecten tu estado de ánimo y se suban o se bajen”, cuenta Fernández Costales. En el mercado japonés se ha convertido en un pequeño fenómeno social: se venden en torno a 3.000 unidades al día y se utilizan incluso como una especie de “Tinder” en la calle, una forma de mostrar de un vistazo el ánimo de quien las lleva puestas. De momento, no está previsto su desembarco comercial en Europa, aunque la empresaria no lo descarta: “Si hubiese demanda aquí, las traeríamos”.
Altair Tech presentó parte de estas aplicaciones en un foro empresarial celebrado en Rabat, en el complejo futbolístico de la capital marroquí, en el marco del Mundial de Fútbol de 2030, que organizarán conjuntamente España, Marruecos y Portugal. En el encuentro, Begoña Fernández Costales participó como ponente en la mesa de innovación tecnológica y soluciones digitales. “Es un foro muy singular porque por primera vez se celebra una Copa del Mundo entre tres países y dos continentes diferentes”, subraya. Un escaparate más de un campo que, en sus palabras, “tiene muchísimo futuro y muchísimas ramificaciones: hotelería, comercio, aeropuertos o kioscos de venta”.
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