Los números explican gran parte del encuentro vivido en Montilivi en la jornada 24 de Liga. El Barça monopolizó el balón (70,5% de posesión), firmó 738 pases frente a los 308 del Girona, con un 90,5% de acierto y acumuló 26 remates y 2,88 goles esperados. Sin embargo, solo cuatro disparos encontraron portería. Demasiado poco para el volumen ofensivo.
El equipo azulgrana llevó el peso desde atrás, con un destacado Pau Cubarsí, autor del 0-1 y líder en salida con 122 pases completados y 144 intervenciones. Junto a él, Jules Koundé (127 intervenciones) y Frenkie de Jong (96 pases, 34 en el último tercio). Pero el dominio no se tradujo en contundencia.
Lamine, el más inicisivo
Pese a fallar un penalti instantes antes del descanso, Lamine Yamal firmó siete remates y generó 1,39 goles esperados, el registro más alto del partido. También creó cuatro ocasiones y fue el futbolista que más recuperó con 6 balones por detrás de las 17 recuperaciones del ‘MVP’ Joan Garcia. Le acompañó en producción ofensiva Raphinha, la gran novedad en el once inicial tras su lesión, con cuatro ocasiones creadas y cuatro remates, uno de ellos al palo, confirmando que el equipo volvió a acusar falta de precisión en los metros finales.
El Barça encontró premio en el minuto 59, cuando Cubarsí aprovechó una acción asistida por Koundé para adelantar a los azulgrana. Parecía el escenario ideal para consolidar el dominio. Pero el fútbol no siempre responde a la lógica estadística.
Dos minutos fatales
La reacción del Girona fue inmediata, algo que el Barça de Flick deberá revisar. En el 61’, Thomas Lemar igualó el encuentro apenas dos minutos después del 0-1. El empate golpeó anímicamente a un Barça que perdió claridad en la toma de decisiones.
El tramo final fue un ejercicio de resistencia local. Y en el 86’, Fran Beltrán, recién ingresado desde el banquillo, castigó al conjunto azulgrana para culminar la remontada aunque la jugada debería haber sido anulada.
El contraste fue evidente: el Girona, con solo 13 remates, logró nueve disparos a puerta. El Barça, con 26 intentos, apenas cuatro entre palos. La diferencia estuvo en la precisión y en la gestión emocional tras el empate.
El equipo de Flick volvió a mostrar capacidad para instalarse en campo rival (230 pases en el último tercio por 87 del Girona), pero le faltó instinto en el área.













