Cuando bajan las temperaturas y el frío se instala en los hogares, encender la calefacción se vuelve prácticamente inevitable. Sin embargo, en muchas viviendas con sistemas antiguos o poco eficientes, este gesto cotidiano se traduce en un fuerte aumento de la factura energética.
Ante esta situación, el Gobierno ha confirmado que en 2026 seguirá vigente una de las ayudas más relevantes para fomentar el ahorro energético en los hogares y reducir el impacto económico del consumo de calefacción.
Se trata de una ayuda de hasta 3.000 euros para mejorar la eficiencia energética de la vivienda habitual, con impacto en la renovación de los sistemas de calefacción que pueden reducir el coste de la factura a final de mes.
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La medida tiene como objetivo reducir el consumo energético, rebajar la factura de los hogares y avanzar en los objetivos de descarbonización que rige la Unión Europea. Son ayudas que se financian en gran parte con fondos europeos y cada comunidad autónoma las gestiona.
La ayuda forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, se puede consultar a través del portal del web del Ministerio de Vivienda del Gobierno. En la web aparece toda la información sobre la ayuda: qué comunidades autónomas gestionan las convocatorias, cómo tramitar los expedientes y cómo abonar las subvenciones.

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Para solicitar la ayuda, los pasos a seguir son:
- Presentar la solicitud de forma telemática o presencial, dependiendo de la comunidad.
- Aportar la documentación técnica de la actuación realizada o prevista.
- Justificar el coste de la inversión mediante facturas y certificados energéticos.
La ayuda se concede cuando ya se ha realizado la obra, aunque en algunas comunidades permiten solicitudes previas antes de iniciar los trabajos.
Para optar a esta ayuda, la vivienda debe constituir la residencia habitual y permanente del solicitante, y las obras realizadas tienen que implicar una mejora efectiva de la eficiencia energética del inmueble.
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En concreto, es necesario acreditar una reducción mínima del consumo de energía primaria no renovable, que por lo general debe situarse en el 7% o más. Además, la ayuda puede solicitarla el propietario o usufructuario de la vivienda, así como el inquilino, siempre que cuente con la autorización expresa del dueño del inmueble.













