Las claves
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Generado con IA
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Walt Disney anunció este martes el nombramiento de Josh D’Amaro, hasta ahora responsable de los parques temáticos y cruceros, como su próximo director ejecutivo, que asumirá el cargo el próximo 18 de marzo en sustitución de Bob Iger, quien ha estado al frente de la compañía de 2005 a 2020 y de nuevo desde 2022.
«Josh D’Amaro posee esa rara combinación de liderazgo e innovación, una visión estratégica para las oportunidades de crecimiento y una profunda pasión por la marca Disney y su gente, lo que lo convierte en la persona idónea para tomar las riendas como el próximo director ejecutivo de Disney», afirmó en un comunicado James Gorman, presidente de la Junta Directiva de Walt Disney.
D’Amaro, de 54 años y con casi tres décadas de trayectoria en la firma, lidera actualmente el segmento más rentable de la empresa, Disney Experiences, que en el año fiscal 2025 generó 36.000 millones de dólares en ingresos y cuenta con 185.000 empleados.
En esta restructuración del liderazgo, la Junta Directiva también nombró a Dana Walden, actual copresidenta de Disney Entertainment, como presidenta y directora creativa de la compañía.
Walden -figura de gran prestigio en la comunidad creativa de Hollywood- será la encargada de que la expresión artística y la narrativa de la marca se mantengan consistentes en todas las plataformas, incluyendo los servicios de ‘streaming’.
La decisión, tomada por votación unánime del Consejo de Administración la víspera, establece que Iger permanecerá como asesor sénior y miembro de la Junta hasta su jubilación definitiva el 31 de diciembre de 2026 para garantizar una transición ordenada.
Disney ha fijado el salario base anual de D’Amaro en 2,5 millones de dólares, y recibirá un premio de incentivo a largo plazo con un valor objetivo de 26,3 millones de dólares cada año fiscal.
A su antecesor se le atribuye haber dado forma al Disney moderno a través de acuerdos para Pixar, Marvel, Lucasfilm y 21st Century Fox.
Los desafíos de D´Amaro
Pese a todo ello, el nuevo CEO de la compañía tiene pendientes varios retos.
En primer lugar, la caída de turistas a EEUU está afectando el negocio de los parques temáticos.
D’Amaro afronta además al desafío de una industria del entretenimiento amenazada por las nuevas herramientas de IA generativa al automatizar la escritura, la edición y los efectos visuales.
El relevo se produce además apenas unos meses antes de que los principales convenios sindicales de la industria, incluidos los de escritores y actores, expiren en mayo y junio, preparando el escenario para una nueva ronda de negociaciones laborales.
Una ruptura en las negociaciones, en parte por el uso de IA, llevó a dos huelgas en 2023 por parte de los sindicatos que obstaculizaron gran parte de la producción de Hollywood y costaron alrededor de 6.000 millones de dólares en pérdidas de producción.
Disney está en el ojo del huracán tras acordar a finales del año pasado permitir que OpenAI utilice personajes de sus franquicias de Star Wars, Pixar y Marvel en el generador de vídeo Sora AI de la startup. También ha acordado invertir 1.000 millones de dólares en la startup.
La competencia también se está intensificando a medida que Netflix y Paramount intentan aumentar su volumen comprando activos de Warner Bros y se espera que de cualquiera de las combinaciones surja un gran rival en materia de streaming y estudios.
Por si fuera poco, D’Amaro también tendrá que lidiar con la presión política de la Administración Trump.
En septiembre, la compañía retiró Jimmy Kimmel Live después de que los comentarios del presentador sobre el asesinato del activista conservador Charlie Kirk generaran una amenaza del regulador de comunicaciones. La compañía restableció rápidamente el show nocturno tras la avalancha de críticas por la decisión.
Trump consideró en noviembre que las licencias utilizadas por las filiales de ABC, propiedad de Disney, deberían ser «retiradas» después de que un periodista de la cadena lo interrogara sobre el escándalo político de Jeffrey Epstein.














