Los grupos violentos se extienden por España como una mancha de aceite. «Ni son solo bandas latinas, ni son solo juveniles«, aclaran fuentes especializadas del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) consultadas por El Periódico. A pesar de tener su origen en pandillas latinoamericanas, la coletilla ‘latinas’ dejó hace tiempo de tener sentido en España, «dado que cada vez ingresan más españoles y marroquíes», matizan.
Del mismo modo, estos grupos violentos «cada vez tienen menos de juveniles. Aunque captan a chicos cada vez más jóvenes, muchos de ellos menores de edad, ahora se da un fenómeno que podría calificarse de intergeneracional. Ocurre que los miembros más veteranos que siguen dentro ya no son jóvenes. Son adultos que a menudo forman parte de grandes grupos criminales«, prosigue la policía.
El fenómeno se ha dispersado tras la pandemia: la captación ahora se hace a través de internet, donde difunden sus ideas románticas de banda o se retan en canales de mensajería
Los dos principales enclaves han sido, tradicionalmente, Madrid y Barcelona. Pero esto está cambiando. «En Madrid, por ejemplo, nos consta que el movimiento ha descendido«, aseguran estas fuentes. Pero el fenómeno se ha dispersado por el resto del territorio español: «Hemos llevado a cabo operaciones en lugares tan insospechados como Segovia o Granada. También en el País Vasco hemos colaborado en alguna operación con la Ertzaintza», cuentan desde el CNP.
La policía coloca el punto de inflexión de la dispersión en la pandemia: «Hay un antes y un después muy claro en 2020. La causa ha sido la expansión por redes sociales. Los captadores ya no tienen que ir a los institutos, las canchas de baloncesto o los parques, como hacían anteriormente. Ahora internet es su principal caladero. Es allí donde difunden sus ideas románticas de banda, exponen sus colores, sus signos o se retan en canales de mensajería».
El fenómeno se ha dispersado más allá de grandes capitales como Madrid o Barcelona: se han realizado operaciones policiales en lugares como Segovia, Granada o País Vasco
Armas blancas, reincidencia y menores
Las primeras bandas en consolidarse en España fueron los Latin Kings y los Ñetas. Dos grupos originarios de Chicago y Puerto Rico, respectivamente, que protagonizaron la primera gran rivalidad pandillera de nuestro país. Eso también pasó a la historia: «Desde hace un tiempo, los principales grupos violentos, por número de miembros y actos delictivos, son las bandas de origen dominicano. Dominican Don’t Play (DDP) y sus enemigos irreconciliables, los Trinitarios«, confirman estas fuentes.
Fuentes policiales apuntan a que han detectado un aumento cualitativo, más que cuantitativo, de la violencia, con más agresiones extremas, uso de armas blancas y reincidencia
Aunque los informes policiales no concretan los hechos delictivos vinculados a estos grupos, desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP) indican, a partir de «estadísticas oficiales» generales, que en los últimos años han ascendido los incidentes vinculados a estas bandas. «Se ha registrado un aumento de los delitos de lesiones graves y homicidios», afirman. A la vez, apuntan a que no se trata tanto de «un aumento de violencia cuantitativa sino cualitativa, con violencia más extrema, uso de armas blancas y una reincidencia elevada, además de que hay más menores implicados».
La presión de la Policía Nacional y la Guardia Civil en Madrid, así como el crecimiento del negocio de la marihuana, han provocado que aparezcan bandas en puntos de Tarragona y del área metropolitana de Barcelona. Fuentes policiales afirman que aún no se trata de un fenómeno muy extendido y que son grupos de gente muy joven –entre ellos hay menores– con una estructura muy jerárquica y que se mueven por locales y discotecas concretas.
Imagen de dos de los Trinitarios detenidos por apuñalar a un joven en Vallecas (o en Madrid) el pasado 16 de agosto. En la operacion tambien fue detenida una chica de 16 años. / SUCESOS
Camuflados
De hecho, estas nuevas bandas juveniles están «más camufladas»: ya no usan una vestimenta identificativa (como pañuelos en la cabeza, camisetas de un color determinado o zapatillas deportivas) ni repiten gestos característicos. También han perdido el componente territorial y ya no amenazan a los rivales con pintadas marcando territorio: los ataques o las coacciones ahora tienen lugar en redes sociales.
Sus actividades delictivas van desde el robo con violencia y la extorsión hasta el narcotráfico. La diversificación criminal hace que sean «más difíciles de perseguir«, según fuentes policiales, aunque se han producido varias operaciones en Barcelona. Dos años atrás, un golpe conjunto de la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra permitió desarticular a Los Demons de Ciudad Meridiana, una organización criminal juvenil de inspiración grupal latina.
Tráfico de cannabis
Los agentes detuvieron a 11 sospechosos, de entre 17 y 27 años, en su mayoría de origen latinoamericano, que presuntamente compartían algunas señas de identidad para delinquir. Hicieron registros en 10 domicilios de Barcelona, otro en L’Hospitalet de Llobregat y también en una parcela agraria de Montcada y Reixach en la que se encontraron 81 plantas de marihuana. Precisamente, fuentes policiales explican a este diario que estas bandas han ganado peso entrando en el tráfico de cannabis: Cataluña es una de las principales productoras e exportadoras a escala europea.
En diciembre 19 miembros de los Trinitarios fueron detenidos en Catalunya por su presunta implicación en al menos cinco asaltos violentos por encargo con armas de fuego
Los agentes hallaron cuatro armas de fuego y blancas. Los investigadores sospechaban que las usaban para atacar a grupos rivales con los que pugnaban por el tráfico de drogas en la zona de Nou Barris de Barcelona. Además, también se dedicaban a los robos con violencia.
La operación más reciente detuvo a 19 miembros de los Trinitarios en Catalunya por su presunta implicación en al menos asaltos violentos por encargo con armas de fuego. La investigación vinculó al grupo con varios tiroteos cometidos en junio, entre ellos el 8 de junio en L’Hospitalet de Llobregat, un ataque durante la noche de Sant Joan, el 23 de junio, en Badalona, y el 25 de junio en L’Hospitalet contra un joven al que dispararon para robarle el patinete, y permitió arrestar a dirigentes de la organización tanto a escala catalana como europea.
Ciberestafas
Otra actividad delictiva de las bandas latinas actualmente son las ciberestafas, principalmente mediante ‘phishing’ y el ‘smishing’. En este sentido, en mayo de 2024 los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional detuvieron a seis personas vinculadas a los grupos Trinitarios y Blood en Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat dedicados a estafas por internet.
En diciembre de ese mismo año, la Policía Nacional y la Guardia Civil arrestaron a otros 20 miembros de Trinitarios que habían conseguido 429.000 euros en transferencias bancarias fraudulentas usurpando la identidad de un centenar de víctimas con el método SIM Swapping. Algunos detenidos operaban desde Suiza, pero el grueso de la operación se realizó en las provincias de Tarragona y Barcelona, donde se hicieron 14 registros en domicilios y se encontraron un subfusil, cuatro escopetas, tres pistolas detonadoras, 47 teléfonos móviles, cuatro tabletas y siete ordenadores portátiles, dispositivos de almacenamiento informático, numerosas tarjetas de identidad falsificadas, soportes en blanco para tarjetas bancarias y una copiadora de banda magnética.
Los sospechosos presuntamente duplicaban la tarjeta SIM de las víctimas para controlar su línea telefónica, interceptar las comunicaciones bancarias y acceder a sus fondos mediante los códigos de verificación bancaria enviados por SMS. Además, abrían nuevas cuentas bancarias utilizando la identidad de las víctimas para transferir el dinero y ocultarlo en cuentas de la organización.
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