Hay ocasiones en que la extensión de los pueblos no se mide en kilómetros sino por la grandeza de corazón de sus habitantes. Eso lo pudimos comprobar en toda su dimensión el 18 de enero en Adamuz. Ese día sus algo más de 4.000 habitantes le dieron otra dimensión a los términos lingüísticos: solidaridad, empatía, entrega, ayuda, compartir, hospitalidad. Estas palabras son atemporales.
Fuente














