Gran noche en Balaídos con la victoria del Celta (2-1) sobre el Lille en un partido en el que los gallegos se medían a un equipo con más solera en Europa que ellos y que llegaba con un buen cartel a Galicia. Pero los goles de Swedberg y Starfelt sumados al coraje de todo el equipo al quedarse con diez jugadores por la expulsión de Hugo Sotelo en el 29′, le dan el billete a los play-offs de octavos y la oportunidad de luchar por entrar en el top-8 en la última jornada ante el Estrella Roja de Belgrado. De nada sirvió más que para meter miedo el gol de Giroud en el tramo final (86′) que por su parte mantiene al Lille en la pelea de entrar entre los 24 primeros.
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Inicio de sonrisas y lágrimas
Marcar un gol en el primer minuto de un partido de fútbol no asegura nada, pero ayuda en todo. Por eso, cuando Williot Swedberg batió a Ozer nada más empezar, el Celta se las prometía muy felices. De hecho, estaba inmerso en la faena de ampliar su renta cuando el jarro de agua fría le vino en forma de expulsión. Una clara expulsión, eso sí, pues Hugo Sotelo pisó con los tacos a Mandi y el árbitro, previo paso por el VAR, lo tuvo claro: roja.
A partir de ahí, el partido fue un monólogo del Lille tratando de aprovechar la superioridad. Un guion que continuó en la segunda parte hasta que una jugada aislada en la que Pablo Durán provocó un córner, Starfelt lo remató con el alma a pase de Miguel Román y amplió la renta.
Aún así, el Lille siguió luchando y como el Celta se encerraba atrás, cumplió con su parte que fue la de pelear hasta el final marcando el 2-1, obra de un tipo incansable en esto de hacer goles como Olivier Giroud. Aquella asustó a todo Balaídos pero los chicos de Claudio Giráldez supieron aguantar y sumaron los tres puntos.












