Seis años después de arrancar los trámites para contar con un albergue de animales, San Vicente del Raspeig ha iniciado los trabajos de construcción de la instalación.
El proyecto ha sufrido varias variaciones a lo largo de este tiempo, desde el rechazo frontal de los vecinos Los Girasoles a que se instalase en su barrio hasta modificaciones sustanciales y la consiguiente disminución del presupuesto.
El anterior equipo de gobierno lo dejó todo preparado para licitar y construir en 2024, pero al llegar al poder PP y Vox optaron por un proyecto menos ambicioso. Así, de los dos millones de euros se ha pasado a cerca de un millón y no se contempla la zona de espera y espacio para caballos.
El gobierno local sacó en verano a licitación el contrato de obras, al que se presentaron dos empresas. La adjudicataria ha sido Esclapés e Hijos S.L. al presentar la propuesta con mejor relación calidad/precio, con una oferta de 943.955 euros y un plazo de ejecución de once meses.
Catas
El equipo de gobierno también ha adjudicado ya el contrato de servicios para la dirección facultativa y coordinación de seguridad y salud, y han comenzado ya en el solar las catas de tierra.
El albergue se ubica en una parcela de propiedad municipal situada en el polígono Inmediaciones, en el borde suroeste del municipio junto a la autovía A-77a que conforma el límite del término municipal de Alicante. Se trata de un entorno de borde urbano colindante a la zona industrial anexa a la antigua fábrica de cementos y el cementerio municipal.
El proyecto se ha dividido en seis fases, que pueden ser ejecutadas independientemente. Así, solo se ha licitado la 1, la 3 y la 4, que corresponden a servicios técnicos generales, recintos de cuarentena y jaulas de perros.
Emplazamiento del albergue, en amarillo, con el cementerio a la derecha / INFORMACIÓN
Se han quedado fuera, de momento, las fases 2, 5 y 6, que se refieren a aula de interpretación, santuario de gatos y recinto para equinos y herbívoros.
La parcela estará vallada, con un área de aparcamiento público y libre en el extremo norte, en la calle de los Juncos, desde donde se accederá a las instalaciones.
Veterinarios y depósito
Según consta en los documentos del pliego de condiciones del proyecto, la zona de los animales estará en la parte alejada de las viviendas del barrio. Asimismo, las edificaciones de uso humano, el depósito de cadáveres, los servicios veterinarios, las oficinas de administración, la sala de reptiles y el centro de interpretación ocuparán dos recintos.
Los recintos de cuarentena de perros y gatos se dispondrán en la zona central alejados de las jaulas del resto de animales para evitar contagios, pero próximos y fácilmente conectados con el edificio de los servicios veterinarios.
Vecinos del barrio El Tubo muestran su inquietud por si la instalación generará ruidos por los ladridos de los perros u olores
Todas las edificaciones constan de una única planta y se realizarán empleando códigos compositivos, materiales y sistemas constructivos que distingan claramente las actividades humanas de las instalaciones de animales.
Pero el futuro albergue ha suscitado las dudas de los vecinos del barrio El Tubo, que creen que es una actividad «potencialmente molesta» y puede generar ruidos por los ladridos de los perros, así como malos olores, riesgos sanitarios y un incremento del tráfico rodado.
Por ello, la asociación vecinal ha presentado un escrito por registro ante el Ayuntamiento en el que pide información sobre el proyecto, en concreto de la calificación urbanística de la parcela, la normativa sobre la distancia mínima a las viviendas y las medidas correctoras o preventivas.
La edil recalca que no se va a construir «nada» que no permita la ley y recuerda que es una zona de mucha actividad industrial
Residentes denuncian a INFORMACIÓN el «abandono y degradación» del Ayuntamiento con El Tubo en los últimos años, que tiene su último capítulo con el albergue a menos de 500 metros de las viviendas: «A los animales bienestar y a los vecinos, malestar».
Por su parte, la concejala de Protección Animal, Mercedes Torregrosa, afirma a este diario que la instalación estará situada a más de 150 metros de las casas y no se va a construir «nada» que no permita la ley.
Zona industrial
La edil recalca que los vecinos viven en una zona de mucha actividad industrial, incluida una fábrica de azufre, en la que se cumplen todos los requisitos relacionados con ruidos, olores o medio ambiente, y en el caso del albergue ocurrirá lo mismo.
Respecto a los ladridos de los perros, asegura que se tratará de casos puntuales, que los animales estarán bien cuidados y que la finalidad es que sean adoptados.
El Ayuntamiento se plantea una gestión externa del albergue de animales, aunque otra opción que estudia es que sea mancomunada con los municipios de la comarca.
Suscríbete para seguir leyendo














