Abrir la nevera y notar malos olores es un problema común en muchos hogares, incluso cuando parece estar limpia. Para solucionarlo, no hace falta recurrir a ambientadores ni productos específicos.
El método es tan sencillo como efectivo: bicarbonato de sodio. Basta con colocar un recipiente abierto con dos o tres cucharadas de bicarbonato en una de las baldas del frigorífico. Este producto actúa como neutralizador natural de olores, absorbiéndolos en lugar de enmascararlos.
Para potenciar el efecto, se puede añadir la piel de medio limón o unas gotas de zumo de limón, lo que ayuda a dejar un aroma fresco y limpio. El bicarbonato debe cambiarse cada tres o cuatro semanas para mantener su eficacia.
Este truco, utilizado desde hace décadas, destaca por ser económico, natural y seguro, incluso en espacios donde se almacenan alimentos. Además, evita el uso de productos químicos y plásticos de un solo uso.
Pequeños gestos como este demuestran que las soluciones más prácticas para el hogar suelen estar ya en la cocina, y que mantener la casa limpia no siempre implica gastar más.














