Dos semanas después de la tragedia náutica que ha provocado la muerte de cuatro miembros de una familia valenciana -tres niños de 9, 10 y 12 años y el padre, Fernando Martín Carreras, entrenador del Valencia CF Femenino B- al hundirse un barco turístico en el Parque Natural de Komodo (Indonesia), la Policía Regional de Nusa Tenggara Oriental (NTT) ha decidido dar un paso al frente y ha imputado formalmente por «negligencia con resultado de muerte» al capitán del barco, identificado solo por la inicial de su nombre, L, y al jefe de la sala de máquinas del Putri Sakinah, la pequeña embarcación de madera en la que la familia se dirigía hacia la isla de Komodo.
De momento, el portavoz de la policía de NTT, el comisario mayor Henry Novika Chandra, se ha limitado a informar de que a ambos se les imputan «varios delitos» relacionados con la presunta negligencia mortal, que equivale al delito de homicidio imprudente del Código Penal español, sin especificar qué artículos se considera que habrían infringido. El oficial lo resumió diciendo que «los investigadores evaluaron que hubo un elemento de negligencia en la operación del buque que resultó en un accidente marítimo con víctimas mortales”.
Según la prensa local, el delito que se les imputa tiene una condena máxima de 5 años en el Código Penal de Indonesia (KUHP) -en España es uno menos: cuatro como máximo-, en caso de que finalmente haya un juicio y que sean considerados culpables.
Un momento de las labores de rescate por el naufragio de Indonesia. / AP
¿Qué pasó a bordo?
La acusación policial formal se produce justo cuando estaban arreciando las críticas por el paso de los días sin que se dirigiera la investigación contra nadie, a pesar del hecho de que solo hubiera fallecidos en el grupo de turistas, mientras que toda la tripulación logró salvarse. Tal como ha venido informado Levante-EMV, Fernando Martín y su mujer, Andrea Ortuño, habían alquilado el barco, de dos plantas y cuatro camarotes, para viajar con los cuatro niños -Lía, de 12 años, Quique (el único que no ha sido encontrado), de 10, Mateo, de 9, y una niña de 7 años; los dos primeros y la última son hijos de Andrea, y Mateo era hijo de Fernando- a la isla de Komodo desde Labuan Bajo en una excursión de dos días.
A bordo viajaban los seis valencianos y cinco indonesios, cuatro de ellos, tripulantes -el capitán, el jefe de máquinas, un cocinero y un marinero- y el quinto, un guía local. Tanto los tripulantes como el guía se salvaron y lograron salir ilesos del naufragio, algo que ha llamado la atención y a lo que la Policía está buscando explicación. Por contra, Fernando y tres de los menores -Lía, Mateo y Quique- fallecieron ahogados, mientras que Andrea y su hija de siete años, cuyo nombre preserva Levante-EMV para proteger el anonimato de la niña y por deseo expreso de la familia, lograron sobrevivir de manera casi milagrosa. Ambas se encontraban en la cubierta de la embarcación en el momento del accidente, mientras que el padre y los tres niños restantes estaban en los camarotes, lo que explica que solo se salvaran las dos primeras, mientras que los cuatro quedaron atrapados dentro de la embarcación. De hecho, madre e hija salieron despedidas y la primera logró salvar a la segunda pese al fuerte oleaje que había en ese momento y a la oscuridad, ya que eran las 20.30 hora local, del pasado 26 de diciembre.
El primer cuerpo en ser recuperado fue el de Lía, hallada tres días después, el 29 de diciembre, a 0,5 millas náuticas -algo menos de un kilómetro- del punto donde naufragó el KM Putri Sakinah, cerca de la isla de Padar, dentro ya del parque natural. El 4 de enero era encontrado el cuerpo sin vida de Fernando Martín en un lugar próximo al de la menor, mientras que el tercer cadáver, el de Mateo, fue hallado a 14 kilómetros del lugar del hundimiento dos días después, el 6 de enero.
La respuesta a la presión pública
La imputación formal del capitán y del jefe de máquinas se considera «un avance significativo» en la prensa local, que relaciona esa acusación con «una respuesta directa, aunque inicial, a la presión pública y política que exige justicia» tras el naufragio, como recoge el diario The Hey Bali News. Lo cierto es que la Policía ha dado a conocer esa acusación después de una semana de intensas protestas en los muelles de Labuan Bajo, desde donde se gestionan las operaciones de rescate y salen cada día quienes integran el operativo de búsqueda, en las que decenas de manifestantes critican la paralización de las embarcaciones turísticas tras la tragedia de la familia valenciana, lo que supone la asfixia de los habitantes de esa área, cuya economía está basada casi exclusivamente en el turismo y las excursiones para ver de cerca los famosos dragones de Komodo.
En todo caso, esas imputaciones vienen a culminar la investigación preliminar que incluyó el «interrogatorio de testigos, el análisis de expertos y otras pruebas», según el portavoz policial. Tanto al capitán como al jefe de máquinas se les había tomado declaración en los primeros días, antes de decidir acusarlos formalmente.
Fotografía del interrogatorio del jefe de máquinas del Putri Sakinah por un agente de la Policía de Manggarai Occidental. (Foto de la Policía de Manggarai Occidental)
¿Nuevas imputaciones?
El hundimiento del KM Putri Sakinah ha conmocionado a la comunidad de Labuan Bajo, principal puerta de entrada al Parque Nacional de Komodo. Además de la tragedia humana con repercusión internacional, el siniestro ha provocado la suspensión total de las operaciones de turismo marítimo como mínimo hasta el día 13, provocando intensas protestas públicas exigiendo responsabilidades. Durante más de una semana, decenas de manifestantes se han congregado frente a las oficinas de la autoridad portuaria local (KSOP), denunciando corrupción sistémica y mala gestión, y exigiendo la destitución de los funcionarios portuarios.
Los investigadores policiales de la comisaría de Manggarai Occidental deberán elaborar ahora el expediente formal, es decir, el atestado policial, para lo cual intensificarán la coordinación con la Fiscalía. Las autoridades se han comprometido a un proceso transparente. “Nos aseguramos de que el proceso legal se desarrolle con profesionalidad, transparencia y responsabilidad. La gestión de este caso es una gran preocupación para la Policía Regional de NTT”, enfatizó Henry.
En este sentido, no se descarta que acabe habiendo más investigados en esta causa, entre ellos, el propietario de la embarcación, sobre quien está puesto el foco para conocer si tenía en regla todos los permisos y la documentación de la nave. Así mismo, se espera que la Policía revise la actuación de las autoridades portuarias el día del siniestro.
Búsqueda ampliada hasta el viernes
Ninguna de la cuatro familias afectadas -la de Andrea, la de Fernando y las de sus dos exparejas, padre y madre de los tres niños fallecidos- se ha pronunciado tras hacerse pública la imputación de los dos primeros presuntos responsables de la tragedia, ya que todo su interés está centrado en la operación de búsqueda y rescate del único niño desaparecido, que este jueves entró en su última prórroga programada, en principio, hasta este viernes al mediodía, aunque se espera que se amplíe al menos hasta el día 13. Los equipos van valorando día a día si continuar o no y qué efectivos deben participar. Este jueves, por ejemplo, se mantuvieron los rastreos marinos, con un robot submarino, buzos y vigilancia sobre la lámina de agua, y se ampliaron a áreas terrestres, como las playas y manglares de la isla de Serai, donde los rescatistas creen que el niño pudo haber sido arrastrado.
“Basándonos en los patrones actuales, ampliamos la búsqueda [de Quique] a todas las áreas terrestres alrededor de la isla Padar, incluidas las zonas de manglares”, dijo en rueda de prensa Fathur Rahman, oficial de la Agencia Nacional para Búsqueda y Rescate (Basarnas) y responsable de la misión, integrada este día por 168 efectivos repartidos en 18 embarcaciones. Subrayó la duras condiciones meteorológicas a las que se enfrentaron el jueves los rescatistas debido a la lluvia incesante en varias de las zonas acotadas, las grandes olas y las fuertes corrientes submarinas.













