El invierno casi acaba de arrancar en el calendario pero ya deja huella en Galicia. Desde el 1 de diciembre y hasta este miércoles 7 de enero, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) estima 119 defunciones atribuibles a la temperatura en la comunidad. La cifra triplica las 30 del otoño pasado y equivale a casi la mitad del balance de toda la temporada invernal pasada, cuando se contabilizaron 247 muertes atribuibles en Galicia entre diciembre y marzo. En España, en lo que va de invierno, el cálculo es de 450 defunciones achacables al frío.
MoMo —el sistema de vigilancia de la mortalidad por todas las causas coordinado por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III— compara la mortalidad observada con la esperada y calcula qué parte del exceso puede atribuirse al «defecto» o «exceso» de temperatura. No se trata, por tanto, de fallecimientos «por hipotermia» como causa directa, ni en hospitales, sino de una estimación estadística del impacto del frío (o del calor) sobre la mortalidad diaria.
El contexto meteorológico también empuja. Las vacaciones de Navidad han estado marcadas por heladas y nieve en buena parte de España y Galicia no ha sido una excepción: el 26 de diciembre se registraron mínimas de hasta -8 ºC en Manzaneda, donde se ubica la estación de montaña de Ourense, con la cota de nieve bajando a 700 u 800 metros. A ese episodio se sumó, ya con 2026 en marcha, la borrasca Francis, que abrió el año con un cambio de patrón y la llegada de aire más frío e inestabilidad. Hubo nieve el día de Reyes.
Además, lo peor —en términos de calendario— aún está por venir. En MoMo la temporada «invernal» se extiende del 1 de diciembre al 31 de marzo. Es decir, incluye por completo enero, febrero y marzo hasta el final: el dato de 119 muertes atribuibles es una fotografía con (aún) tres meses por delante.
Pero, ¿cómo impacta el frío en la salud? En 2023, el Ministerio de Sanidad activó el Plan Nacional de actuaciones preventivas por bajas temperaturas, que fija umbrales provinciales a partir de los cuales el frío empieza a tener un efecto medible sobre la salud.
En Galicia el listón no es el mismo en todas partes, ni tampoco en otras: Pontevedra entra en zona de riesgo con mínimas por debajo de 4,8 ºC; A Coruña, con menos de 2 ºC; Ourense, por debajo de 1,5 ºC; y Lugo, si el mercurio cae de nada menos que -5,6 ºC. Son diferencias coherentes con la aclimatación: el impacto del frío no es idéntico en una provincia interior acostumbrada a mínimas más bajas que en otra de costa con clima más suave.
El propio plan añade un dato clave: el riesgo de mortalidad atribuible al frío extremo puede aumentar —con un 95% de probabilidad— entre un 9,1% y un 13,8% por cada grado que la temperatura desciende por debajo del umbral. Y en ese debate conviene matizar: el calor suele provocar picos de mortalidad más visibles y concentrados en pocos días. Aunque las olas de calor están ganando peso con el cambio climático; sobre todo este último año en Galicia, el frío extremo sigue siendo un factor especialmente lesivo en la salud cardiovascular y respiratoria y que hace de los mayores y personas con pluripatologías las personas más vulnerables.
Tras el frío de «Francis», la lluvia de «Goretti»
Una noticia agridulce para los más frioleros: los termómetros subirán en las próximas horas, pero será a costa de que regresen las lluvias. La borrasca Goretti (nombrada por el servicio meteorológico francés) traerá a partir de hoy precipitaciones y alerta naranja por oleaje y viento en el mar desde A Costa da Morte hasta Ribadeo.
En las Rías Baixas el aviso será amarillo por olas de 4 a 5 metros. Mientras, en tierra se esperan rachas de vientos superiores a los 70 y 80 kilómetros por hora en el noroeste de A Coruña, centro y montañas de Lugo y la comarca de A Mariña.
«Goretti», que cubrirá el cielo y regará con precipitaciones la comunidad de oeste, se cebará más en la franja atlántica. Los termómetros se irán recuperando: ya la mínima registrada la madrugada de ayer fue de -0,6º, en Viana do Bolo, frente a los 8 grados bajo cero del día anterior.
Pero durará poco: el viernes volverán a caer los termómetros, con una bajada de la cota de nieve a los 900-1000 metros. Además, Meteogalicia ha activado la alerta amarilla por vientos superiores a los 80 kilómetros por hora el el norte y zonas altas.














