Autodescomposición en el enero negro. La UD que le ganó al Barça de Flick, Yamal y los mil millones en Montjuïc –30 de noviembre de 2024–, saltó por los aires en el primer capítulo de 2025. Se cayó el Belén del Parque San Telmo. El 5 de enero, previa a la Noche de Reyes, ante el Elche de Eder Sarabia en el Martínez Valero, fueron zarandeados por un Segunda (4-0). Fue el primer aviso. Desde ese 5-E a la primera victoria (ante el Getafe de Bordalás un 12 de abril en el Coliseum), pasaron 97 días de puro infierno. Cúmulo de fatalidades y un fútbol de somníferos. Último triunfo ante el Atlético y la nada. El hundimiento del Titanic con Diego Martínez al violín. La película de un proceso de autodestrucción en el que el estratega vigués salvó su cabeza gracias al tanto de Moleiro en el 95’ para empatar ante el Deportivo Alavés (14 de marzo).
Hace un año, la UD había batido al RCD Espanyol y era octava con 22 puntos. La primera plaza de descenso la ocupaba el propio cuadro periquito y estaba a seis unidades. Esta situación idílica, depararía en un descenso bochornoso con dos victorias, cuatro empates y 14 derrotas en las últimas 20 contiendas ligueras. Con Fábio Silva (diez goles) ausente en la recta final por una lesión muscular, Sandro Ramírez (siete) tampoco pudo acudir al rescate. Llovieron las fatalidades, como la pérdida de Kirian Rodríguez desde febrero por su recaída en el linfoma de Hodgkin. Además, el meta Cillessen sufrió una perforación de su intestino tras un encontronazo salvaje con Borja Iglesias. No jugaría más.
La partitura que liquidó al Barça en su guarida lucía una contra supersónica con Sandro y Fábio magistrales. Moleiro no estuvo a la altura en esa fase crítica y el descenso se consumó ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. El polémico tarareo de Martínez del himno sevillista fue el colmo del surrealismo.
Piloto rojo encendido
Ese viaje en Salcai del delirio a la frustración sigue presente en la UD. No olvidan el enero negro de Martínez. «La consigna es ir partido a partido y con el máximo de humildad. Aún resta mucho y no hemos hecho nada», repiten desde la zona noble de la UD.
Los números de Luis García, solo una derrota de visitante y la mejor defensa de Primera y Segunda, conforman un guiño a la cordura. «Habrá momentos complicados y me vais a querer echar a la calle», respondía en sala de prensa. No es Martínez y presume de gestión de la caseta. En el ciclo del vigués, en plena caída libre, el ambiente era irrespirable en el búnker de Barranco Seco.
Ese ambiente de guerracivilismo con el estratega vigués poco tiene que ver con el reino de la paz con Luis García. El técnico ovetense ha impuesto un código de méritos con 19 onces en 19 jornadas. No hay intocables y Viera y Jesé han tenido que ponerse el mono de faena. Galácticos y obreros. Directos a por el ascenso más increíble. La UD nunca ha subido a la primera –¡descenso y bingo!–. Lo puede hacer tras sucumbir en 2025 en una primera parte para el olvido. Desde el corazón de la UD, no olvidan el hundimiento del Titanic con los violines martinistas. Llega enero, y «todos con las orejas tiesas», como ya advirtió el ovetense. n













