Hasta 31,7 millones de euros. Esa es la factura estimada que pagarán los municipios de la Vega Baja en 2026 por eliminar 204.000 toneladas de basura. Son 2,4 millones de euros más. Estas cantidades pueden no parecer demasiado grandes, pero si se trasladan a los 151 euros que ha de pagar cada vecino de la comarca por el transporte y eliminación de la basura que genera, el bolsillo duele más.
La cifra, sin embargo, lastra los gastos corrientes de los 27 ayuntamientos. La falta de instalaciones fijas de tratamiento de basuras y el escaso reciclaje de fracción orgánica en origen, que de ser efectivo rebajaría el volumen de residuos en un 40 %, son las asignaturas pendientes en la comarca.
La ausencia de instalaciones fijas que complementen la planta de transferencia de Dolores obliga al Consorcio Vega Baja Sostenible, entidad pública comarcal responsable de la gestión de residuos, a recurrir a doce plantas de eliminación distintas para poder deshacerse de la basura generada. Tras la recogida urbana, cada jornada los residuos emprenden su particular viaje por carretera que puede ser hasta Xixona, Foncalent en Alicante, Elche o Villena; plantas de Quart de Poblet y Manisses del área metropolitana de la ciudad de València, o de la Ribera Alta en Guadassuar; Cañada Hermosa en la Región de Murcia; Albox en Almería; o el vertedero privado de Almoacid del Marquesado en Cuenca. Todas, a excepción de la planta conquense, la más lejana y costosa, forman parte de consorcios de gestión e imponen restricciones a la llegada de basura foránea que no sean la propia y solo permiten un cupo anual porque deben atender a la demanda de sus respectivos territorios.
Pero no es el único factor que sube el precio de la factura. La comarca sigue sin reciclar en origen la fracción orgánica. La mayor parte de esas 204.000 toneladas son fracción resto que no se puede tratar y debe enterrarse para su eliminación. Pero los municipios, en vez de rebajar el volumen de residuos, lo que reduciría no solo los costes de transporte y eliminación, también los propios en sus contratas de recogida, los aumentan, con la penalización, además, del impuesto -20 euros-, por tonelada de rechazo -la que no se puede reciclar-.
El aumento de las tasas y las subvenciones de fondos europeos para el reciclaje en origen de la fracción separada de residuos orgánicos en comedores escolares y comercios tiene escasa incidencia.
El Consorcio, que tampoco ha podido poner en marcha una planta de biorresiduos, espera que solo se separen en origen 500 toneladas de basura en 2026 ( el 0,2 del total), a años luz de lo que reclama la legislación europea.
Con esta previsión el Ayuntamiento de Torrevieja debería consignar en sus presupuestos 33 millones de euros para el área de residuos: 25 para la contrata de residuos y limpieza de Acciona y ocho para el transporte y eliminación cuando solo recauda 14 millones en unas tasas que ya ha incrementado en un 200 %
Los mayores productores
Torrevieja y Orihuela, adalides del turismo residencial, son los municipios que más residuos generan, y los que, por lo tanto, más pagan. Torrevieja recoge de sus contenedores el 25,7 % del total del volumen de basuras de la comarca, más de 50.000 toneladas. Pagará 8,1 millones de euros de los que 1,1 corresponden al impuesto. A ello hay que sumar los 25 millones de euros que paga al año por su servicio de recogida, con lo que las basuras comprometen 33 millones de euros de su gasto corriente, sin que se haya desplegado el quinto contenedor, objetivo «prioritario» del millonario contrato que adjudicó a Acciona en 2022. La empresa no ha sido penalizada por ese incumplimiento. Se trata de un gasto corriente que el municipio tendrá que asumir año tras año. La recaudación por tasas solo cubre 14 millones de euros, pese al «tasazo» que las ha elevado hasta un 200 % en el recibo de los vecinos.
El gasto para Orihuela es similar en el transporte -a contar desde la planta de Dolores-, y eliminación a vertedero, con una partida de 7.414.000 euros de los que algo más de un millón se corresponden con el impuesto. La capital histórica de la comarca «produce» el 23,3% de los residuos del Bajo Segura, casi a la par que Torrevieja. A distancia, el tercer productor de basura es Pilar de la Horadada que debe aportar 2,3 millones de euros, seguido de Guardamar del Segura, Rojales, Almoradí y Callosa de Segura. La excepción en el incremento es, de nuevo, Dolores: rebaja la factura por el canon que recibe al ser el municipio en el que se ubica la planta de transferencia y es el único, que además, cuenta con una recogida de basura puerta a puerta con reciclaje efectivo de la fracción orgánica en la mayor parte del municipio.
Camión de carga lateral de Torrevieja / Joaquín Carrión
En 2024 el presupuesto de transporte y eliminación era de 20 millones de euros. Se ha elevado en 11 millones en solo dos años al incorporarse el impuesto que penaliza la falta de reciclaje en origen y con el propio incremento del volumen de basuras no reciclables, que sigue creciendo.
A los 31 millones de euros se suman 1,1 más por la construcción y gestión de los ecoparques de la comarca para reciclar residuos domésticos muy específicos. Materia esta última en la que el Consorcio ha avanzado algo más y cuenta con cinco ecoparques móviles y tres fijos en construcción en Almoradí, Dolores y Los Montesinos. La planificación asegura que el Consorcio asumirá a finales de 2026 el ecoparque fijo de Torrevieja, que la contrata Acciona no quiere dejar porque le permite realizar operaciones ajenas a la del ecoparque, y ecoparque fijo de Orihuela.
Reunión del Consorcio
La notificación de estas previsiones a los municipios, que se produjo entre el jueves y el viernes pasado, servirá a los ayuntamientos para ajustar sus presupuestos el próximo año. El presidente del Consorcio y alcalde de Formentera del Segura, Francisco Cano, espera convocar una junta de la entidad en el mes de diciembre.
En ella se pondrán estos números sobre la mesa para su aprobación junto con la propuesta de ubicación de la planta comarcal de tratamiento, sin vertedero, en la que trabaja el Consorcio y la adjudicataria del plan zonal Prezero-Cívica desde hace más de año y medio, que debería rebajar esos costes en caso de que salga adelante. Para ese emplazamiento se ha propuesto una finca en el paraje de Vistabella oriolano junto al límite de Jacarilla y también se podría rescatar la prevista en 2008 en Fuente Amarga- La Pistola de Torremendo. Pero ni una sola de las poblaciones de la comarca la quiere cerca de su municipio.














