Yangel Herrera le abre a Sergio y a la Real Sociedad un gran abanico táctico

La Real Sociedad ha abierto nueva etapa táctica tras el partido de Vigo. Sergio Francisco se atrevió a mover drásticamente las piezas y cambiar el dibujo que había acompañado al equipo desde la jornada inaugural. Frente al Celta, el técnico irundarra apostó por una defensa de cinco, un doble pivote y tres futbolistas ofensivos, una disposición pensada para igualar los pares del rival y controlar la presión alta del conjunto gallego. El movimiento resultó acertado durante buena parte del encuentro: la Real presionó arriba, robó en campo contrario y se mostró más sólida que en semanas anteriores. El cambio de sistema ha abierto el debate sobre qué dibujo puede sacar más rendimiento a un equipo que, pese a mejorar en Vigo, sigue hundido en la clasificación y obligado a reaccionar.


Yanegl antes de jugar contra el Celta 

Jose Manuel Alvarez Rey / Getty

Hasta ahora, el 4-3-3 ha sido el sistema más utilizado por Sergio Francisco, una estructura que ha ofrecido continuidad pero escasos resultados. Los laterales, sobre todo Aihen y Aramburu, no se han prodigado demasiado en ataque, y el equipo ha carecido de profundidad exterior y centros desde tres cuartos. Ese síntoma, ya presente el curso pasado, no ha conseguido corregirse con el nuevo técnico. En el centro del campo, Gorrotxategi ha sido un pivote fijo, acompañado por interiores que han variado según el partido: Brais, Marín, Sucic, Soler… Ninguno ha conseguido alterar el patrón de juego ni romper líneas de manera constante. En ataque, Barrenetxea ha sido de los pocos que han cumplido con creces desde el extremo izquierdo, mientras que Oyarzabal, cómodo como referencia ofensiva, ha sostenido parte del peso del gol. Pero la realidad es que la Real, anclada en el 4-3-3, no ha logrado ser dominante ni fiable. El equipo necesita más variantes.

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En Vigo, el técnico apostó por un 5-2-3 que le permitió ajustar la presión y ganar altura en campo contrario. La decisión respondió también a las características del rival, pero la apuesta funcionó. Sergio Gómez brilló en el carril izquierdo, con libertad para incorporarse y asistir, mientras que por la derecha la presencia de Aramburu y Brais limitó las llegadas y la profundidad. En ese sentido, parece que futbolistas como Odriozola podrían adaptarse mejor a este esquema por su mayor recorrido, del mismo modo que Kubo -una vez recuperado y en forma- podría hacerlo por dentro, más cerca de la mediapunta como en Japón. El 5-2-3 mostró una Real mucho más ordenada, con capacidad de presionar y de salir en velocidad. No es un sistema definitivo, pero sí una alternativa sólida ante equipos con salida de tres o con gran capacidad para atraer presión.

Un mundo de posibilidades

En pretemporada, Sergio Francisco también ensayó el rombo, un 4-4-2 con un mediocentro, dos interiores y un mediapunta. El plan no tuvo continuidad. Lo probó en varios tramos de los amistosos, e incluso durante unos minutos en el desastre de La Cartuja, pero el técnico no vio recorrido. La falta de equilibrio en las bandas y la dificultad para sostener la presión sin extremos puros restaron eficacia al sistema. La Real perdió amplitud y profundidad, y el equipo no se sintió cómodo. Por eso, aunque el rombo ofrecía una alternativa sobre el papel, ha quedado prácticamente descartado salvo como ajuste puntual en fase ofensiva.

Yangel Herrera, con la Real Sociedad ante el Celta

Yangel Herrera, con la Real Sociedad ante el Celta

RS

Más prometedor parece el 4-2-3-1, un esquema que el equipo ha adoptado en algunas fases de presión este año con Brais en la mediapunta y que podría cobrar más sentido con la llegada de Yangel Herrera, aunque exige un nivel de activación superior al futbolista que presiona al pivote rival. Eso es importante. Aun así, el venezolano, titular en Balaídos por primera vez, demostró que puede jugar en la segunda altura del doble pivote y ofrecer al equipo un perfil que no tenía. Su capacidad para abarcar metros, llegar al área y sostener transiciones abre a Sergio Francisco la posibilidad de combinarlo con Gorrotxategi en la base, equilibrando el mediocampo y liberando a Brais, Soler o Zakharyan por delante. Con Yangel, la Real puede jugar con más variantes, tanto en 4-2-3-1 como en un 4-3-3 más dinámico, o incluso en un 5-3-2. También en rombo.

Esa es la gran ventaja que ofrece su incorporación: el abanico táctico se amplía. La Real, atascada durante buena parte del curso, ha encontrado en Vigo una señal de que los cambios pueden servir para dar aire al equipo. El 5-2-3 fue el primer paso, pero lo que realmente se abre a partir de ahora es un terreno de flexibilidad que Sergio Francisco deberá saber aprovechar. Porque el equipo necesita una identidad reconocible, sí, pero también la capacidad de adaptarse para sobrevivir. Y ese equilibrio, hasta ahora, no lo había tenido.



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